Las residencias de mayores superan ya los 11.300 muertos por Covid-19, lo que supone más de la mitad de las registradas en España por la enfermedad. Se calcula, además, que prácticamente otras tantas no han sido notificadas.

El drama de las residencias de mayores en esta pandemia del Covid-19 no para en España. La enfermedad está haciendo estragos entre los residentes, que son además el grupo más vulnerable al virus. En España, se han superado ya los 11.300 muertos en asilos, lo que supone más de la mitad de las muertes totales registradas. Y la historia se repite en otros países como Italia, Francia, Irlanda o Bélgica. Así lo refleja un nuevo estudio de la London School of Economics.

Marea Blanca y la Coordinadora de Resiencias 5+1 ha denunciado en una nota conjunta que muchos de estas residencias no contaban con un servicio médico suficiente. Por ello, han decidido acudir a la Fiscalía. Quieren una investigación que de respuesta a preguntas que siguen sin contestarse. Entre ellas, si ninguno de los ancianos muertos en residencias estaba lo suficientemente grave como para acudir al hospital. Si se pidió el traslado a centros sanitarios para algunos de estos pacientes. O si tuvieron acceso a oxígeno o respiradores.

Mientras tanto, las cifras hablan por sí solas y el drama en las residencias se acentúa cada día que pasa.

En España se calcula que más de 11.300 personas han muertos en residencias por coronavirus. Lo que supone más de la mitad de las muertes totales. Pero podrían ser muchas más.

Datos insuficientes

De hecho, se calcula que solo se han notificado oficialmente el 52% de las muertes. El resto habría fallecido sin realizarles el test, por lo que se desconoce oficialmente si estaban infectados.

Cataluña, de hecho, decidía cambiar su recuento e incluir a aquellos fallecidos en residencias pero también en domicilios particulares con síntomas de coronavirus. Personas que, hasta ahora, no aparecían en el balance oficial. Lo mismo sucede en otras CCAA. En Castilla La Mancha el asunto ha llegado, incluso, a los juzgados.

Con todo ello, la cifra de muertos podría hasta duplicarse. Algo que también podría suceder con los contagios, ya que ni todos los enfermos con síntomas ni todos los asintomáticos han tenido acceso a pruebas de diagnóstico. Muchos expertos aseguran que las cifras reales del contagio y fallecimiento no se conocerán nunca. Salvo que se realicen test masivos a la población y estudios para determinar quién ha pasado y quién no la enfermedad.

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