Las vacaciones de Pedro Sánchez, que arrancaron este pasado viernes, están en el punto de mira de la oposición. Las formaciones han criticado que se haya marchado en plenas negociaciones para desbloquear su investidura.

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El palacio de las Marismillas, en pleno corazón de Doñana, es el sitio elegido por Sánchez y su familia para pasar unos días de vacaciones. Descanso que está en el punto de mira de la oposición. El presidente en funciones ha hecho un parón en su agenda para desbloquear la investidura y retomará las negociaciones a finales de agosto.

Será entonces cuando presente al resto de partidos políticos un programa progresista de Gobierno.

No hay confirmación oficial de cuándo llegó, aunque parece que Sánchez aterrizó en Doñana el pasado viernes. Junto a él, su mujer, Begoña Gómez, y sus dos hijas. Se desconoce, eso sí, cuándo abandonará el palacio. Secretismo, aseguran, para preservar la intimidad de la familia y por motivos de seguridad.
A 43 días de terminarse el plazo para desbloquear la investidura, la oposición no se ha tomado bien esta vacaciones ‘presidenciales’. El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, ha pedido ya que Sánchez “salga de Doñana” y “asuma su responsabilidad” para formar Gobierno.
Hace unos días, Echenique también cuestionaba el descanso del presidente en funciones. “Pedro Sánchez debería no irse de vacaciones. La gente nos paga para llegar a acuerdos”, decía.
Tras una frenética agenda de reuniones, Sánchez se marchaba para descansar. Tras regresar, intentará acercar posturas con Pablo Iglesias.

El único con agenda

Sánchez ha sido el único dirigente político con agenda en el arranque de agosto. Su nueva paternidad ha hecho que Iglesias se retirara del primer plano de la vida política de su partido.

Por su parte, los líderes de PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, sí se han tomado unos días de descanso. Al primero se le ha visto en Husillos, pequeña localidad de su Palencia natal.

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