Lazos amarillos en la solapa, escenografía de las grandes citas, paseo por los jardines de Moncloa… Nada se dejó al azar en la mesa de diálogo, que se llenó de símbolos y gestos. La mayoría, para contentar a los independentistas.

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La Moncloa desplegó este pasado miércoles una escenografía acorde a las grandes citas para recibir a la delegación de la Generalitat. Todo se volvió excepcional en una tarde de símbolos y gestos, con lazos amarillos o paseo por los jardines. Incluso, se realizó un sistema de acceso especial para la prensa.

No fue el mismo despliegue que se ha dado a reuniones con otras comunidades autónomas. Ni siquiera, añaden algunos, el que desarrolla para recibir a un gobierno internacional. Pero es que no era una cita cualquiera.

El ‘espectáculo’ comenzaba con la delegación de Sánchez paseando por los jardines de Moncloa. Hasta uno de los accesos por donde entró la delegación catalana. El presidente se adelantaba para recibirles, saludando a todos los miembros uno a uno. Después, se saludaban las dos delegaciones entre sí.

Mientras los miembros de la mesa daban un paseo por los jardines en dirección al Palacio de la Moncloa, hablando de dos en dos, Sánchez esperaba unos instantes a que llegara Quim Torra. No hubo foto de conjunto pero sí de ambos presidentes en la escalinata.

Después, imágenes del interior de la sala Tapies, que el presidente utiliza para sus encuentros públicos. Sin embargo, la escenografía era la propia del recibimiento a un líder extranjero. Banderas duplicadas de España y Cataluña en todo momento.

Cordialidad total

Sin duda, la imagen que se quiso transmitir fue la de cordialidad total entre ambos y se consiguió. Pese a que los miembros de la delegación de Torra llevaban lazos amarillos en la solapa, no hubo un solo gesto tenso.

La diputada Elsa Artadi llevaba, además, una chapa con la cara de Carles Puigdemont. Una manera de llevarle a la reunión. Y Josep María Jové puso una libreta del mismo modelo a la que la Guardia Civil encontró en su casa y donde consignaba reflexiones sobre el ‘procés’.

Mientras que los miembros del Gobierno de Sánchez se sentaron siguiendo la relación protocolaria, los de la Generalitat, no.

Para la comparecencia de Torra se le ofreció la sala grande, donde se realizan las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros. Una sala reservada solo a líderes internacionales y en la que también ha comparecido Pablo Casado como líder de la oposición en dos ocasiones.

Por el contrario, los presidentes autonómicos comparecen ante la prensa siempre en la sala pequeña. Acompañados por una bandera de España y una autonómica. En cambio, a Torra le acompañaban dos banderas españolas y dos catalanas flanqueándole. Un simbolismo reservado a líderes internacionales.

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