Cómo librarse de estar en una mesa electoral. Es lo primero que buscan o piensan aquellos que reciben la citación. Con dos citas a la vista, la primera el 28A, recopilamos las circunstancias que pueden eximir de esta responsabilidad.

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A dos días del inicio de la campaña electoral, muchos son los que han recibido ya la citación para formar parte de una mesa el 28 de abril. Una responsabilidad difícil de eximir pero no imposible, ya que hay varios supuestos y circunstancias que pueden ‘librarnos’ de estar en una mesa.

Eso sí, deben comunicarse con la debida documentación a la Junta Electoral de la Zona en el plazo de siete días desde la notificación. Un requerimiento que tiene que llegar con al menos 48 de horas antelación.

Los supuestos en los que se puede alguien librar de estar en una mesa electoral son 11. De éstas, 8 se pueden resumir fácilmente mientras que las otras 3 recogen otros supuestos a su vez.

  1. Las personas mayores de 65 años pueden renunciar a estar si quieren.

2. Aquellos que tienen algún tipo de discapacidad.

3. Si se es pensionista de incapacidad permanente absoluta y gran invalidez.

4. Las personas que estén de baja médica, que tienen que presentar, también están exentas.

5. Aquellas mujeres que estén embarazadas de más de seis meses y las madres en periodo de baja maternal.

6. Los presos y los pacientes de hospitales psiquiátricos no tienen que estar. Algo que se acredita mediante certificación de los responsables de los mismos.

7. Si te ha tocado estar en una mesa al menos en tres ocasiones en los últimos diez años.

8. También si la víctima de un delito acredita que tiene que estar en una mesa del colegio electoral del autor del delito. Ya sea condenado o investigado.

Responsabilidades familiares

En este noveno apartado, se incluyen varios motivos por los que una persona puede librarse de estar en una mesa electoral.

  1. Ser madre en el periodo de lactancia natural o artificial, hasta que el bebé cumpla nueve meses.

2. Cuidado directo y continuo, por razones de guarda legal, de menores de 8 años o de personas con discapacidad física, psíquica o sensorial.

3. Estar cuidando directamente y de continuo a un familiar hasta segundo grado que por edad, accidente o enfermedad no pueda valerse de sí mismo.

4. Tener el día de las elecciones eventos familiares de especial relevancia que resulten inaplazables. O en los que el aplazamiento provoque pérdidas económicas importantes. Siempre, eso sí, que el protagonista tenga parentesco de hasta segundo grado de consanguinidad.

5. Padres o madres de menores de 14 años cuando se acredite que el otro progenitor no puede ocuparse del menor. Y también sin tener ascendientes o hijos mayores que puedan hacerlo.

Otros casos

La Junta Electoral también contempla estos seis supuestos para librarse de la mesa.

  1. Tener una lesión, dolencia o enfermedad física o psíquica que impida ejercer las funciones de miembro de la mesa.

2. Ser pensionista de incapacidad permanente total para una determinada profesión.

3. Situación de riesgo durante el embarazo en los seis primeros meses.

4. Previsión de intervención quirúrgica o de pruebas clínicas relevantes del día de la votación, en los días anteriores o en el siguiente.

5. Pertenecer a confesiones o comunidades religiosas en las que el ideario o régimen de clausura resulten contrarios o incompatibles con estar en una mesa electoral.

6. El cambio de residencia habitual a un lugar en otra comunidad autónoma, justificando el poder moverse para ese día.

Actividad profesional

Hay cuatro supuestos en los que por, nuestra profesión, se puede eximir la responsabilidad de pertenecer a una mesa electoral.

  1. Quienes deban prestar sus servicios a las Juntas Electorales, Juzgados y Administraciones públicas con funciones electorales.

2. Los que desarrollan servicios esenciales de la comunidad de vital importancia como médicos, protección civil, bomberos…

3. Directores de medios de comunicación y jefes de servicios informativos que deban cubrir la jornada electoral.

4. Profesionales que deban participar en acontecimientos públicos a celebrar el día de la votación, previstos con anterioridad y en los que el interesado no pueda ser sustituido. Y si su ausencia significa suspender el acto, produciendo pérdidas económicas.

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