El PSOE está pensando ya en los posibles escenarios de investidura que se darían tras el 10-N. Con las elecciones cada vez más cerca tras la falta de acuerdo, los socialistas barajan ya una mayoría con Podemos y PNV y poder prescindir de ERC.

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La conversación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de la semana pasada terminó con un mensaje muy claro: “En noviembre, ya veremos lo que hay que hacer”. Ambos líderes tienen bastante asumido que habrá nuevas elecciones el 10-N y que, ya entonces sí, tendrán que ponerse de acuerdo. Tanto es así que en el PSOE ya contemplan qué escenarios de investidura podrían darse.

Aunque Podemos ya ha advertido que tras otros comicios seguirá exigiendo un Gobierno de coalición, en Ferraz confían en que una mayoría más amplia les permita tener la sartén por el mango en las próximas negociaciones.

En el PSOE hay expectativas, análisis y sondeos que auguran un buen resultado electoral. Sin embargo, tampoco tienen garantías completas. El resultado final no se sabrá realmente hasta el mismo 10-N por la noche.

El propio Sánchez abandera la corriente de que “nos irá mejor” en comparación con el 28 de abril. Pese a ello, si antes del verano podían esperar hasta 140 diputados (17 más que los actuales), ahora las perspectivas son menores. No dudan de que ganarán escaños. Pero no tantos como presumían hace unas semanas.

A pesar de ello, la tónica de pensamiento general es que “nos irá mejor”. También siguen dando por hecho que la suma del PP, Ciudadanos y Vox no será suficiente para una mayoría alternativa.

Abstención del PP

Desde el PSOE prevén que el escenario más probable sea el de una mayoría suficiente para lograr la investidura y una Legislatura estable. Fundamentalmente, con el apoyo de Podemos y de PNV. Pero sin tener ya que depender de ERC, como ahora sí ocurre.

En Ferraz admiten que con los republicanos saben a qué atenerse y que las relaciones ahora son fluidas. El partido catalán sigue dispuesto a facilitar la investidura con su abstención. Aunque no olvidan que se sumaron al PP y Cs para tumbar los Presupuestos y precipitar las elecciones de abril.

También contemplan desde el PSOE una abstención del PP. Confían en que tras el 10-N, tengan de nuevo mayoría y los ‘populares’ se aparten. Auguran que ganarán escaños pero que Cs y Vox perderán fuelle. Ante el temor a seguir sin Gobierno, consideran que Casado podría facilitar la investidura. Devolverían así el gesto que hizo Sánchez en 2016 tras las segundas elecciones. Permitieron así que Rajoy pudiera gobernar.

Pese a todo, las elecciones preocupan en el PSOE. El riesgo de una alta abstención y la desmovilziación del electorado de izquierda tras el fracaso de las negociaciones inquieta a los socialistas. Con todo, estudian ya estos posibles escenarios postelectorales.

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