El PSOE se ha tenido que apoyar en el PP y en Cs para sacar adelante el recurso contra la república digital catalana. Por su parte, Podemos y el resto de socios potenciales de los socialistas se desmarcan.

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Cataluña es, sin duda, el tema que más diferencia a PSOE y Podemos. Y así ha quedado claro antes incluso de la investidura. Los socialistas sacarán este miércoles un Real Decreto para reforzar con medidas urgentes la seguridad en la administración digital para frustrar cualquier intento de la Generalitat de crear la llamada república digital catalana. Pero no lo hará con el apoyo de sus socios de Gobierno sino con los votos del PP y Cs.

Los populares y la formación naranja han dado su apoyo pero también han aprovechado para criticar que el PSOE disponga ahora de sus votos al tiempo que negocia una investidura con Podemos y con partidos como ERC. Los de Iglesias han decidido finalmente abstenerse y desmarcarse así del apoyo al decreto. Pese a estar en contra, no votará en este sentido. La formación morada pretende así hacer un gesto respecto al PSOE.

En campaña electoral, Sánchez prometía que no permitiría ninguna república catalana digital. Una pretensión de la Generalitat, que había anunciado previamente. Después, el Ministerio de Economía presentó un proyecto que podrá “con carácter excepcional y transitorio”, intervenir y asumir la “gestión directa” de las redes y servicios de comunicaciones electrónicas. Siempre en “determinados supuestos excepcionales que puedan afectar al orden público, la seguridad pública y la seguridad nacional”.

La urgencia de aprobar este decreto ha sido defendida por la ministra Nadia Calviño. Sin embargo, se ha encontrado con la oposición de sus socios preferentes. Desde Podemos al PNV pasando por Más País y, lógicamente, ERC, JxCat y Bildu.

“Medidas urgentes”

La ministra Calviño ha apuntado que se trata de “medidas urgentes por razones de seguridad pública en materia de administración digital”. El decreto pretende cortar las vías para que el independentismo aproveche la transformación digital de la Administración para fines contrarios al orden constitucional.

Pese a que no se ha referido únicamente a la posibilidad de crear una república catalana digital, Calviño no ha logrado convencer a sus socios de investidura. Joan Baldoví, de Compromís, asegura que con este decreto se puede llegar a intervenir Internet en España. Igual que ocurre en países como China, Arabia Saudí o Irak. Las prisas también han causado grandes críticas del ala de izquierda. Coinciden en ver mejor una regulación a través de una ley orgánica con posibilidad de discutir y admitir enmiendas.

El Gobierno ha apuntado ya que abrirá esa opción a posteriori. Algo que ha llevado a Podemos a abstenerse y no a votar en contra como pretendía al principio. Un gesto para no enfrentarse abiertamente al PSOE en plena negociación de investidura.

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