La ministra María Jesús Montero calcula que para el 26 de abril, cuando termina la segunda prórroga del estado de alarma, España empezará a hacer «vida normal». Eso sí, matiza que de manera progresiva en todos los aspectos.

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Aunque los expertos se niegan aún a dar una fecha para volver a las calles, la ministra María Jesús Montero ha calculado ya que para el 26 de abril, España podrá comenzar a hacer «vida normal». Eso sí, con medidas progresivas para los ciudadanos y siguiendo los consejos de los técnicos.

«No podemos dar por hecho nada en estos momentos, solo la prórroga hasta el 26 de abril. A partir de ahí se desarrollará la desescalada, la forma en que progresivamente los ciudadanos podrán ir recuperando de forma ordenada la vida normal», ha dicho en ‘Espejo Público’ este miércoles. Eso supone que se hará «de manera muy ordenada». El objetivo es que «no haya picos» y no se vuelva a los contagios masivos.

Montero ha explicado que se trabaja «con diferentes escenarios» sobre cómo será esa flexibilidad de las restricciones. Sin embargo, no ha dado más detalles al respecto. Porque, ha dicho, «los técnicos» aún necesitan la información de evolución de la pandemia del coronavirus.

Pese a que la segunda prórroga es ya un hecho y que la tercera, según apuntaba Sánchez, podría llegar también, ese 26 de abril marca seguramente el estado de alarma tal y como se conoce ahora. A finales de este mes, los ciudadanos, según la ministra, podrán desarrollar gradualmente su «vida normal».

Fallecidos

En su entrevista, Montero ha justificado también el desfase en la cifra de fallecidos. La diferencia entre los que comunica Sanidad y los judiciales se debe a la «estricta» definición de persona fallecida por coronavirus que ha establecido el Gobierno.

No obstante, señalaba que «siempre» ocurre «en todas las epidemias» que, analizadas después las cifras de mortalidad, el «exceso» se debe a las consecuencias de la propia pandemia.

La portavoz del Ejecutivo también ha explicado que se ha puesto en marcha la recogida de unas 600.00 muestras en todas las CCAA. Se empezará por lugares como residencias de mayores y, después, será un «muestreo aleatorio».

El objetivo de este estudio es, por un lado, «conocer qué personas aun siendo asintomáticas pueden ser portadoras y contagiosas». Y, por el otro, ver qué actuaciones se aplica. Además de conocer a aquellos que han pasado la enfermedad y han desarrollado inmunidad. Algo que permitirá «como colectivo» estar más protegidos.

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