¿Qué pasará si no se aprueba otra prórroga del estado de alarma? ¿Podrá haber entonces libertad total de movimiento? Son preguntas que se hacen muchos a un día de votarse en el Congreso un nuevo aplazamiento. Repasamos las consecuencias si no recibe apoyo.

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El Gobierno insiste desde el pasado fin de semana en que el estado de alarma es el único plan viable para llevar a cabo la desescalada. Tanto es así que trasladaron la presión este lunes al PP al asegurar que si había rebrotes de Covid-19 por no prolongar el estado de alarma, la oposición tendría que rendir cuentas. Pero, ¿qué pasará si no se aprueba la nueva prórroga?

Las consecuencias, insisten desde el Gobierno, son muchas. Entre ellas, ser casi imposible el confinamiento y la restricción de movilidad. Desde el PP, en cambio, apelan a otras leyes que podrían mantener a los ciudadanos en casa.

Plan de desescalada

Si el Gobierno no logra el apoyo necesario para prorrogar el estado de alarma otros 15 días, perdería el mano único y estaría obligado a una mayor coordinación con las comunidades autonómas. Algo que, a juicio del Ejecutivo, entrañaría muchos riesgos a la hora de aplicar con éxito el plan de desescalada.

El Gobierno de Sánchez dispone de otras opciones, como la ley Orgánica de Medidas Especiales en Material de Salud Pública. Le permitiría controlar a pacientes, contagiados y medio ambiente. Aunque algunos dudan de que esta ley permita confinar a los ciudadanos.

También se podría aplicar la ley General de Salud Pública de 2011. Señalada como alternativa al estado de alarma, lo cierto es que dificultaría el plan de desescalada. Y es que el Ejecutivo tendría que llevar a cabo un co-gobierno con las autonomías.

Sin confinamiento

Ninguna ley permite al Gobierno mantener el confinamiento que se activó con el estado de alarma. Y este es el punto que más reclaman desde el Ejecutivo para poder prorrogarlo. Sin estado de alarma sería prácticamente imposible dar marcha atrás si hay rebrotes.

Aunque las comunidades serían competentes en materia de sanidad, no podrían restringir los movimientos de los ciudadanos, como sí ha podido hacer hasta ahora el Gobierno.

Además, el Ejecutivo perdería el mando único y no podría tomar decisiones unilaterales. Algo que dificultaría el plan de desescalada y la aprobación de ciertas medidas para paliar la crisis del Covid-19.

ERTE

Hasta el momento, se han presentado cientos de miles de ERTE, ya aprobados muchos de ellos. El Real Decreto en el que se enmarcaban vinculaban su aprobación y mantenimiento al estado de alarma. Es decir, estarían en vigor mientras el estado de alarma estuviera activo.

El plan del Gobierno era mantener este estado hasta el final de la desescalada. Sin embargo, si no se aprueba otra prórroga, surgiría un gran problema para empresas y trabajadores.

Desde la oposición insisten al Gobierno para que desvincule las medidas económicas tomadas por el coronavirus al estado de alarma. Algo que se puede hacer modificando los decretos que vinculaban esas medidas al estado de alarma.

Restricciones sanitarias

Las leyes existentes permitirían al Gobierno controlar únicamente a los enfermos o contagiados. Ellos podrían ser los únicos aislados para evitar la expansión de la enfermedad.

No se podría actuar, insisten los juristas, sobre las personas sanas. Por lo que en la práctica se terminaría con la restricción de movimientos. Solo podrían evitar casos concretos. Por ejemplo, manifestaciones.

Serían las comunidades las que adoptaran el 90% de las decisiones sanitarias. Lo que rompería por completo la unidad que persigue el Gobierno. Así, podría darse, por ejemplo, que una autonomía permitiera el acceso a las playas y otra no. Algo que sería difícil de entender para los ciudadanos.

De momento, Sánchez solo cuenta seguro con los votos de PSOE y Podemos, los dos socios de Gobierno. El PP ya ha asegurado que «no tiene sentido», aunque la llamada del presidente a Pablo Casado podría conseguir que los populares se abstengan. Lo que facilitaría la prórroga, ya que se necesitan solo más síes que noes.

Por su parte, Vox ya ha anunciado que, como la votación anterior, sus diputados rechazarán la prórroga, votando en contra. La misma decisión que ha tomado ERC, que asegura que «es una excusa para centralizar competencias». Hasta ahora, se habían abstenido. Como en ocasiones anteriores, JxCat y la CUP votarán también ‘no’.

Desde Ciudadanos, Inés Arrimadas no ha hecho aún público el sentido de su voto. Aunque creen que el estado de alarma no es la única alternativa, también ha asegurado que votarán «siempre en favor del interés de los españoles».

Las mismas dudas plantea el PNV. Los nacionalistas vascos piden más coordinación con las autonomías por parte del Gobierno. Pero el presidente del partido, Andoni Ortuzar, ha asegurado que su formación «más que estar en el no, no está en el sí». Como ellos, Bildu, que tampoco ha mostrado el sentido de su voto.

Entre el resto de formaciones minoritarias se perfilan sus decisiones. Aunque la mayoría mantiene una posición favorable, pese a mostrarse críticos con la gestión. Así, Más País, BNG, UPN Foro Asturias, PRC y Teruel Existe podrían repetir el sí a la prórroga.

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