El PSOE ha terminado reculando y ha entregado a Geroa Bai el Parlamento de Navarra. De paso, además, permite la entrada de Bildu en la Mesa. Algo que en un principio rechazaban.

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Cuando las negociaciones parecían completamente rotas, el PSOE ha reculado y apostado de nuevo por la vía nacionalista para gobernar Navarra. Los socialistas navarros firmaban el pacto con Geroa Bai, la marca navarra del PNV. Éstos controlarán así el Parlamento regional. Y, de paso, el PSN permite la entrada de Bildu en la Mesa de la Cámara.

La negociación se ha producido hasta última hora. Tanto es así que incluso se debatían temas mientras se estaban produciendo las votaciones en el Pleno. In extremis, los socialistas navarros apoyaban al candidato nacionalista, Unai Hualde, que salía elegido presidente de la Mesa del Parlamento navarro.

El pacto entre PSOE y Geroa Bai es fundamental de cara a formar el Gobierno navarro. Aunque este martes las negociaciones se rompían en varias ocasiones por el papel de Bildu, finalmente socialistas y nacionalistas se ponían de acuerdo.

En el acuerdo estaban presentes también Podemos e Izquierda-Ezkerra. Pese a que el PSOE se negaba a conceder ningún puesto a Bildu, este miércoles a última hora se abría a que tuvieran sitio en la Mesa del Parlamento. No será de momento, ya que el acuerdo establece que se conformará la Mesa sin la izquierda abertzale. Pero sí en un tiempo, ampliando el número de miembros de este órgano, de cinco a siete. Y dando en ello entrada a Bildu.

Al inicio de la sesión, Navarra Suma, PSOE y Geroa Bai presentaban a sus candidatos para presidir el Parlamento. Una prueba de que no había acuerdo entre estos dos últimos. Todo parecía indicar así que la Presidencia recaería en Iñaki Iriarte, de Navarra Suma. De hecho, era el más votado, pero no lograba alcanzar la mayoría absoluta.

En segunda ronda, Iriarte se enfrentaba al candidato de Geroa Bai, que además de sus votos lograba los de otros partidos minoritarios. Entre una y otra votación ha sido cuando se ha llegado al acuerdo entre socialistas y nacionalistas. Así, se sumaban los votos del PSOE a la candidatura de Unai Hualde, que era elegido presidente del Parlamento.

El resto de la Mesa quedaba compuesto de la siguiente manera: el PSN tenía una vicepresidencia. Navarra Suma obtenía una vicepresidencia y una secretaría. Y EH Bildu una secretaría. De esta manera, los socialistas permitían finalmente la entrada de los abertzales en el órgano rector.

Camino despejado

El acuerdo deja el camino totalmente despejado para que María Chivite sea la próxima presidenta de la Comunidad Foral de Navarra. Aunque obtuvo la mitad de escaños que Navarra Suma, la abstención de Bildu y su acuerdo con nacionalistas le da para ser elegida.

Pese a que depender de Bildu no es la mejor vía, Chivite opta por ella para poder gobernar. No se ha mostrado dispuesta a explorar la vía constitucionalista y ni siquiera ha abierto diálogo con UPN y el resto de partidos de la coalición Navarra Suma.

Lo ocurrido en Navarra tendrá además consecuencias en la investidura de Sánchez. UPN había ofrecido el apoyo de sus dos parlamentarios si frenaban a Chivite y dejaban gobernar a Navarra Suma. La mera abstención de ambos podría haberle servido, contando con el apoyo explícito de Podemos, PNV, Compromís y el PRC.

Sin embargo, ahora parece cerrarse esta vía. Por lo que Sánchez se verá abocado a depender de la abstención de los independentistas. Ya sea de los catalanes o los vascos. O bien del PP o Ciudadanos. Una situación que no parece que vaya a darse.

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