El PSOE comienza a perfilar sus pactos de Gobierno. En Navarra ya se han decantado por el nacionalismo, apostando por inclinar la balanza a un Gobierno con Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra.

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Navarra Suma, la coalición entre PP, Ciudadanos y UPN, ganaba las elecciones el pasado 26M. Sin embargo, sus 20 escaños no conforman la mayoría absoluta del Parlamento, compuesta por 50 asientos. Sin más socios, no pueden llegar a los 26 requeridos para formar Gobierno. Solo el PSOE navarro (PSN) y la abstención de sus 11 representantes podría dejar a la coalición gobernar. Sin embargo, parece que no están por la labor. Es más, han decidido iniciar conversaciones con el nacionalismo, decantando así la balanza al bloque formado por el actual Ejecutivo.

El cuatripartito formado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda Ezquerra suma 19 escaños. Por lo que el apoyo, con su abstención, de PSN les llevaría a repetir otros cuatro años el Gobierno actual.

Y parece que los de María Chivite, con el apoyo de Ferraz, están dispuestos a ello. Los socialistas navarros se han decantado por el nacionalismo. Su número uno ha levantado ya el teléfono para iniciar negociaciones con Uxue Barkos, Eduardo Santos y Marisa de Simón.

Aunque ni Podemos ni Izquierda Ezkerra se definen como nacionalistas, ambos prefieren apoyar un Gobierno con Geroa Bai, la marca navarra del PNV, que dejar que Navarra Suma forme el Ejecutivo.

De momento, los nacionalistas y los ‘abertzales’ ya están presionando al PSOE con la investidura de Sánchez. “Lo que haga el PSOE en Navarra será determinante”, ha dicho. Por lo que si el PSN se decantara por Navarra Suma, tendría muy complicado obtener en Madrid el apoyo del PNV para llegar a la Moncloa.

Instrucciones de Ferraz

María Chivite cuenta con el respaldo y las instrucciones oportunas de Ferraz para llevar a cabo la negociación. Ya el pasado lunes, Ábalos ordenó que se no podía negociar con Bildu y no se podía apoyar su entrada en el Gobierno.

“Se trata de equilibrar en nuestro caso un gobierno que no sea de impronta nacionalista, pero que sea progresista”, han dicho los socialistas.

El planteamiento en Navarra tendrá sus consecuencias a nivel nacional. La cuestión territorial impide ahora mismo acuerdos entre PSOE y Ciudadanos. Y es que los socialistas imponen el modelo Iceta, agarrándose a priorizar un gobierno de izquierdas que la cuestión nacionalista.

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