Las bases independentistas están en plena rebelión contra los partidos secesionistas, diciendo adiós al espíritu del 1-O. La estrategia de los partidos despierta el rechazo de los ciudadanos que apoyan la independencia catalana.

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El independentismo de base mira con más escepticismo que nunca a los partidos secesionistas. El espíritu de unidad del 1-O se diluye y cada vez parece más difícil de invocar. El único punto en común parece ya ser el rechazo al juicio a los 13 encausados por el ‘procés’. Pero, tras la sentencia, el escenario futuro es impredecible.

Las relaciones entre las bases ciudadanas del independentismo, los partidos y organizaciones como ANC y Ómnium nunca han sido fáciles. Y en los últimos tiempos ha ido a peor incluso. El intercambio de reproches es una constante.

Los roces entre la ANC y ERC desquician a los ciudadanos. Los preparativos de la Diada están dejando más que nunca en evidencia esa división del independentismo. Basta como ejemplo, también, la última acción de los Comités en Defensa de la República, que no dudaron en dejar basura y excrementos frente a las sedes de ERC y PDeCAT.

El cisma de la división es el posible entendimiento de los partidos secesionistas con el PSOE. De hecho, el mensaje de los CDR era el de “no pactar con el 155”. Y de mantener el compromiso con el 1-O.

Aunque el 44% de los catalanes siguen defendiendo el independentismo, las estrategias que defienden las bases y los partidos están completamente alejadas. Y eso es parte del desencanto. “Vivimos un momento de desconcierto en las bases”, ha dicho la presidenta de la ANC. “Cuando hemos trabajado juntos sociedad civil movilizada, Govern y Parlament es cuando más hemos avanzado en el camino hacia la independencia”, añadía en una carta al independentismo.

La ANC apuesta por la unilateralidad. Lo mismo que una parte considerable de Junts per Catalunya. Sin embargo, PDeCAT apuesta por una vía más de pactos.

“Antipartidos”

Para ERC, la actitud de las bases de la ANC tiene una música de “antipartidos”. Incluso, aseguran, antirepublicana. Y requiere entrar en un juego de “purismo” independentista.

Aunque desde ERC insisten en que la Diada buscará mostrar la unión del 1-O de nuevo, lo cierto es que ANC ha vetado a los partidos de la zona VIP, que hasta ahora siempre ocupaban.

De hecho, no duda en llevar a su lema la frase “empujar a los partidos”. Algo que ha llevado precisamente a que esas fricciones sean más visibles en los últimos días. Joan Tardá se ha sumado a las críticas, calificando a la ANC de “contrapoder”.

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