El Rey Felipe VI ha anunciado que renuncia a la herencia más que dudosa de Juan Carlos I en Suiza. El monarca retira además la asignación pública que le concedía a su padre y la Justicia investiga ya el caso, cuyas claves repasamos.

Publicidad

La noticia saltaba este pasado domingo a última hora. Con todo el mundo pendiente del coronavirus, Felipe VI comunicaba que renunciaba a la herencia de la que es beneficiario por parte de su padre, Juan Carlos I. El monarca ha asegurado que desconoce el proceder de su padre, se ha desvinculado de los fondos abiertos y le retira la asignación pública con la que contaba desde su abdicación. Un dinero que en 2018 ascendió a 194.232 euros.

Era el diario británico ‘The Telegraph’ el que informaba que Felipe VI aparecía como segundo beneficiario de una fundación offshore vinculada a su padre y creada en Panamá en 2008. En esa cuenta se recibió una donación de 65 millones de euros de Arabia Saudí. En caso de morir Felipe VI, los beneficiarios serían sus hijas, Leonor y Sofía, y sus hermanas, Elena y Cristina. Una situación que Casa Real conocía desde el pasado 5 de mayo de 2019.

Hace unos días, se conocía que la Fiscalía suiza investiga si hubo una comisión de 100 millones de dólares para Juan Carlos I por parte del rey de Arabia Saudí por la construcción del AVE a La Meca. Una comisión de la cual el rey emérito habría donado 65 millones de euros a su amiga Corinna zu-Sayn-Wittgenstein.

Contundencia

Los negocios de Juan Carlos I han obligado a su hijo a actuar con contundencia contra él. El Rey ha querido dejar claro que su padre actuó a sus espaldas. Y se desvincula completamente para dar transparencia y honestidad a la institución.

En un hecho sin precedentes, Felipe VI afea las malas prácticas que haya podido ejercer su padre. En el comunicado enviado públicamente, el Rey se muestra con dureza, y antepone su figura como jefe de Estado al vínculo familiar.

Ya en abril de 2019, Felipe VI acudió a un notario para manifestar que desconocía el dinero que su padre podía tener en paraísos fiscales. Y dejó claro que si su nombre o el de sus hijas aparecían como beneficiarios, Don Juan Carlos habría actuado sin su consentimiento.

Claves

Son muchas las claves de este caso, que estallaba por los aires este pasado domingo. Sin embargo, la investigación comenzó en 2008. Entonces, un fiscal suizo involucró a Juan Carlos I en una supuesta trama ilegal de cobro de comisiones y blanqueo de capitales.

En el centro de todo se sitúa Corinna, quien supuestamente recibió una donación desde la cuenta suiza del rey emérito. Al parecer, entre 2008 y 2012, Don Juan Carlos depositó el dinero (100 millones de dólares) en el Banco Mirabaud. 

La propia Corinna afirmaba que el rey emérito la utilizó como testaferro. Y que éste tenía cuentas en Suiza a nombre de su primo. La «amiga entrañable» de Juan Carlos I aseguró en 2017 que el rey había colocado propiedades fuera de España a su nombre. Y que ahora se las estaba reclamando. Pero que si ella las devolvía poniéndolas a nombre de un tercero, incurría en un delito de blanqueo.

Corinna ha amenazado ya con denunciar a don Juan Carlos en los tribunales de Londres por amenazas y acoso. Que, según ella, sufre desde 2012.

De momento, el Congreso ha rechazado investigar el asunto. Aunque eso ha provocado de nuevo fricciones entre los socios de Gobierno, ya que Podemos quiere llegar hasta el final.

Publicidad

Comentarios