Pedro Sánchez ha terminado cediendo y retrasa al 26 de febrero la mesa de negociación tras la negativa de Torra a verse el 24 por razones personales y de agenda. El presidente catalán llevará en el orden del día la figura del mediador y la rehabilitación política de Puigdemont.

26 de febrero. Esa es la fecha definitiva para constituir la mesa de diálogo entre el Gobierno de Sánchez y el de Torra, a fin de abordar el «conflicto catalán». Finalmente, el presidente del Gobierno cedía y retrasaba dos días esa primera reunión, después de que el presidente catalán mostrara su negativa a celebrarla el 24 de febrero.

En una carta, Torra explicaba que no podía acudir por motivos de agenda y «razones personales». Y ofrecía como alternativa 5 fechas, instando a Sánchez a contestar cuanto antes. El Gobierno no ha tardado en ceder y escoger finalmente el 26 de febrero como fecha.

Aunque alegaba razones de agenda, el malestar de Torra por el anuncio de fecha sin contar con él, según ha dicho, ha sido patente. Lo que podría haberle llevado a no ceder y obligar a Sánchez a cambiar de día.

A través también de una carta, el presidente del Gobierno escogía el miércoles 26. Y mostraba su voluntad de «recomenzar y retomar el diálogo en el momento en el que los caminos se separaron y en el que las razones y los argumentos dejaron de escucharse».

Lo que no aclara aún Sánchez es qué cuestiones pretende abordar en esta primera reunión de la mesa. Muy al contrario que Torra, que lleva previsto ya su propio orden del día.

Exigencias

Torra avisaba ya en carta que lleva en la agenda el «reconocimiento del derecho de autodeterminación de Cataluña». También la amnistía para los condenados por el 1-O. En su orden del día, además, la figura de un mediador internacional para supervisar las negociaciones. Y a todo ello se suma la exigencia de aceptar que se rehabilite políticamente a Puigdemont.

Aunque Torra ha terminado por aceptar que no se pacte previamente al mediador, lo fija como requisito ineludible a abordar. El Gobierno de Sánchez, por su parte, ha rechazado esta figura en innumerables ocasiones ya.

Torra se ampara en el «mandato del Parlament» para llevar la figura del mediador en la agenda. Y eso que ERC no lo considera una condición imprescindible. Tampoco pactaron los republicanos con Sánchez el reconocimiento de los «presos y exiliados» como interlocutores.

Comentarios