Pedro Sánchez ya ha dado cita a Quim Torra para celebrar una reunión a dos bandas. Será en la primera semana de febrero y finalmente en Barcelona. La mesa de negociación, por su parte, se deja para después de ese encuentro.

Barcelona ha sido la ciudad elegida al final para la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra. El presidente del Gobierno ha citado al catalán a un encuentro en la primera semana de febrero. Será el paso previo a la mesa de negociación pactada con ERC antes de la investidura.

Para evitar las polémicas, Sánchez ha decidido visitar a todos los presidentes de Gobierno autonómicos. Una ronda inédita con la que pretende camuflar el encuentro que realmente tiene más trascendencia. Algo que ya hizo cuando llamó por teléfono a todos los presidentes regionales, incluido Torra.

Tras la investidura, Sánchez concedía una entrevista a TVE este pasado lunes. En ella se enfrentó de nuevo a sus declaraciones pasadas. Intervenciones en las que aseguraba que no hablaría con Torra. O en las que decía que el gran problema de un Gobierno de coalición era la presencia de Pablo Iglesias en Moncloa. Sánchez aguantó el tipo y explicó su cambio de parecer.

«En política, la realidad está por delante de los deseos. Y la realidad la fijan los ciudadanos. Ellos hablaron en las elecciones y dijeron que querían una coalición progresista. Así lo entendí y lo acepté; ojalá otros lo hicieran y no bloquearan», decía. Se refería así el presidente al PP, al que durante la entrevista atacó en varias ocasiones por su posición dura.

En cuanto a Torra, Sánchez aseguró que ahora sí pueden verse. La razón reside en que la situación está más calmada. Y que Torra lo exige como un paso previo a la mesa de Gobierno. Una iniciativa pactada con ERC que se va a retrasar. Estaba previsto configurarla en los quince días siguientes a la formación de Gobierno. Pero parece que eso no será posible de momento.

«Hemos acordado con ERC una comisión bilateral entre Gobiernos que es perfectamente constitucional para resolver esta crisis política. Somos conscientes de que existen hondas diferencias: ellos defienden la autodeterminación, nosotros el autogobierno. Queremos votar un acuerdo, no un desacuerdo, como sucede en un referéndum», dijo Sánchez.

La mesa es clave también para que ERC se abstenga en los Presupuestos y permita su tramitación. Unas cuentas que aunque esperaba presentar en junio, finalmente será «antes de que termine el verano».

Todos los presidentes

«Esta legislatura tiene que ser la del consenso», recalcaba Sánchez. Por eso, quiere encontrarse con todos los presidentes autonómicos. «Seré yo esta vez quien vaya a las sedes de los Gobiernos», aclaró. Algo que no ha hecho ningún presidente de Gobierno hasta ahora.

Y prometió, además, convocar una conferencia de presidentes autonómicos anual.

En cuanto su Gobierno, se mostró en sintonía con Iglesias pero también reclamó autocrítica al independentismo porque «como ha dicho Trapero, la unilateralidad fue una irresponsabilidad».

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