Pedro Sánchez está en camino de dinamitar su pacto con Iglesias y avivaba unas nuevas elecciones para el 10-N tras ver al Rey en Mallorca. El presidente en funciones se aferraba a las palabras del monarca de evitar comicios para exigir al PP y Cs su abstención.

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Portazo al Gobierno de coalición con Podemos. Pedro Sánchez ha insistido en que esta vía está cerrada ya porque “la desconfianza con Iglesias es recíproca”. Se mostraba el presidente en funciones contundente tras la reunión con el Rey Felipe en Marivent. Un despacho habitual en el que Sánchez culpaba al líder de Podemos de la investidura fallida de julio. Dinamitaba así su pacto con él y, de paso, avivaba la posible celebración de elecciones el 10-N.

“El Gobierno de coalición fue rechazado por el partido de Iglesias y por eso ahora no tenemos gobierno”, decía Sánchez a los periodistas. El presidente señalaba que “tanto insistía Iglesias en que no confiaba en el PSOE, que ahora somos nosotros los que acabamos desconfiando de él”.

Después de llegar 50 minutos tarde, Sánchez despachaba con el Rey alrededor de una hora. El socialista se apoyaba después en las palabras de Felipe VI de lograr “una solución de gobierno” y evitar elecciones. Y reclamaba el “consenso social que expresó el otro día acertadamente el Rey: los españoles no quieren elecciones”.

Aprovechaba Sánchez para insistir en su exigencia a PP y Cs de abstenerse y permitir un Gobierno del PSOE. “La ciudadanía dijo claramente querer un gobierno progresista liderado por los socialistas”, recordaba. Por eso, reclamaba apoyo de manera “urgente”. Y aunque parece que dinamitaba su pacto al mostrar su desconfianza hacia Iglesias, Sánchez decía no perder “la esperanza” ni “tirar la toalla”.

“Hemos planteado una fórmula de gobierno plural y Podemos quiere dos gobiernos unidos”, criticaba Sánchez. No dudó tampoco en acusar a la formación morada de apostar por lo que llamó “un gobierno de compartimentación más que de coalición”. Y echó en cara a su socio que su objetivo fuera “crear las bases de un programa abierto para una propuesta política progresista común”.

Nuevas fórmulas

Ante la prensa, Sánchez reconocía que “hemos decidido empezar de cero las negociaciones”. Y eso significa, también, explorar nuevas fórmulas. “Más allá de la danesa y la portuguesa”, puntualizaba.

Sin embargo, evitó decir cuáles son esas nuevas fórmulas que barajan para sacar adelante la investidura. “Hay muchas opciones para entendernos y materializar ese gobierno progresista”, decía sin concretar.

Sí fue claro al decir que no quiere depender de “fuerzas independentistas en la investidura ni en la gobernabilidad”. Por eso, “pido de nuevo el apoyo a Podemos y la abstención al Partido Popular y a Ciudadanos”.

Anunciaba así que mientras Lastra ejercía de interlocutora con los secesionistas, él lo hacía con los partidos “que tienen la llave”. “Y así lo haré de nuevo con Iglesias, Casado y Rivera”, decía. Confirmaba así una nueva ronda de contactos. Y aprovechaba para lanzar un dardo al presidente de Cs: “Espero que el señor Rivera se digne a hablar conmigo”. Algo que no parece que vaya a pasar.

“Los españoles quieren que se materialice el mandato del 28A. Eso no solo interpela a Podemos, también a PP y Cs, que deberían no bloquear la formación de un Gobierno, porque saben que no hay alternativa”, decía. Más allá, eso sí, de unas elecciones que Sánchez aviva con sus palabras.

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