Pedro Sánchez fijará la fecha de la investidura para julio. Y reta a Pablo Iglesias a tumbarla tras fracasar la última reunión celebrada entre ambos. Desde Podemos aseguran que el presidente “no ha decidido si pactar con la derecha o la izquierda”.

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El próximo 2 de julio, Pedro Sánchez se reunirá con Meritxell Batet, presidenta del Congreso. De ese encuentro saldrá la fecha para el pleno de investidura, que se celebrará con toda seguridad en el mes de julio. El presidente del Gobierno, además, reta a Iglesias a tumbarla tras fracasar la última reunión entre ambos.

Así, aunque estaban llamados a ser socios preferentes durante esta legislatura, Sánchez e Iglesias mostraron una vez más sus diferencias. Su reunión en Moncloa este pasado martes duró apenas una hora. Y es ya la cuarta entre ambos desde las elecciones del 28 de abril. Esos 60 minutos les sirvieron para constatar que siguen muy alejados de cara a la investidura del socialista. Y mucho más para conformar un Gobierno juntos. Por lo que la cita terminó en fracaso.

Tanto es así que no hubo declaraciones oficiales tras terminar el encuentro. Y las explicaciones que se dieron trataron de trasladar la responsabilidad del fracaso a la otra parte.

Así, desde el PSOE aseguran que Iglesias sigue empeñado en que miembros de su grupo ocupen puestos en el Consejo de Ministros. Desde Podemos, por su parte, alertan de que Sánchez “no ha decidido si pactar con la derecha o la izquierda” a estas alturas.

Lo que está claro es que Sánchez no tiene aún los apoyos necesarios para sacar adelante la investidura. Pese a ello, fijará la fecha de la misma para el mes de julio. “Con o sin apoyos en el mes de julio habrá investidura”, aseguró el presidente a su interlocutor. Un reto lanzado a Iglesias, que tendrá en su mano apoyar o no un Gobierno del PSOE. Sin ningún tipo de contrapartida, además.

Sánchez no ha dudado en retar así a Iglesias a tumbar la investidura. Algo que desencadenaría una nueva ronda de consultas probablemente o incluso la repetición de elecciones en otoño.

Posiciones enrocadas

Todos los partidos siguen enrocados en sus posiciones. A la negativa previsible del PP a Sánchez se suma el ‘no’ de Rivera, pese a que eso ha desatado toda una crisis interna en el partido. Las voces críticas de Ciudadanos piden un acercamiento al PSOE, con la posibilidad de cambiar de estrategia para desencallar la investidura.

Por su parte, los socialistas se siguen resistiendo a dar ministerios a Podemos. De hecho, establecer la investidura es una manera de presionar a la formación morada, a la que la repetición de elecciones no le viene bien. Ya se demostró en 2016, cuando los de Iglesias se negaron a respaldar el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos.

Por último, Podemos sigue en sus trece de no firmar nada sin lograr que algunos miembros del partido estén sentados en el Consejo de Ministros. Non se confirman con secretarías generales ni cargos intermedios.

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