Pedro Sánchez llega a Zarzuela este jueves con la investidura más complicada de lo que esperaba a estas alturas. Y es que los números no le dan y las exigencias de los partidos le complican las negociaciones.

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El Rey Felipe culmina este jueves la ronda de consultas. El último en llegar a Zarzuela será Pedro Sánchez, pues se hace por orden de menor a mayor representación en el Congreso. Y lo hace con la investidura más complicada de lo que se esperaba.

Aunque parecía que su llegada a Moncloa sería más fácil que la de Rajoy en 2016, lo cierto es a Sánchez se le están atragantando los números. Precisamente la ronda de consultas está dejando claro que lo tiene difícil para conseguir todos los apoyos necesarios.

Este pasado miércoles, UPN se mostraba dispuesto a desbloquear la investidura con el apoyo de sus dos diputados. A cambio, que el PSOE no permita en Navarra un gobierno de izquierdas.

Pero, por otro lado, Coalición Canaria se cae como socio. Supedita el voto de sus dos diputadas a que Podemos no entre en el Gobierno de Sánchez. Y que tampoco firme un pacto programático con el hipotético ejecutivo socialista. “No pedimos privilegios y estamos dispuestos a acuerdos de gobernabilidad, pero sin Podemos”, decía Ana Oramas.

Sus condiciones chocan de manera frontal con las de IU, Galicia en Común y Equo. En sus visitas al Rey, sus representantes dejaron claro que votarán a Sánchez si Podemos forma parte del próximo Gobierno.

Algo menos exigentes fueron Compromís y el PRC. Los primeros piden un calendario en firme para impulsar la reforma de la financiación autonómica. Por su parte, los de Revilla solicitan la llegada del AVE a Santander y el pago de la deuda de uno de sus hospitales.

Sin negociaciones

Pese a todo, sí hay algo en lo que coinciden todos los partidos. Y es en sus críticas por la falta de negociaciones. De momento, Sánchez no ha iniciado ninguna ronda con todas las de la ley. Sobre la mesa no hay nada concreto aunque sí muchas especulaciones.

Contando los rumores y posibles alianzas, Sánchez se quedaría en 173 votos a favor. A tres de la mayoría absoluta. Por lo que la investidura no sería posible ni con el apoyo de UPN. La alternativa pasa por buscar la abstención de ERC en segunda votación.

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