Pedro Sánchez sigue manteniendo su idea de convocar a la mesa de diálogo catalana en el mes de julio. Sin Torra, y sin el propio presidente del Gobierno, y con la oposición de Cs, convertidos ahora en socios del Ejecutivo.

La pandemia del Covid se llevó por delante muchas cosas, incluida la mesa de diálogo catalana. Ante las presiones ahora de ERC, Pedro Sánchez mantiene su idea de convocarla en julio. En ella no estaría ni él mismo ni el presidente catalán, Quim Torra. Y lo hace incluso con la oposición de Cs, lo que complicaría una posible negociación de los Presupuestos.

En conversación informal con los periodistas durante su traslado a Mauritania, primer destino post Covid, ha explicado que serán las delegaciones, aún por determinar, las que se reúnan. Posiblemente en el mes de julio.

De momento, no ha hablado con Ciudadanos de ello. Sánchez cree que no se merece reproches por eso, argumentando que su deber es dialogar. Y añadiendo que siempre ha dicho lo que haría dentro de la legalidad. Desde la formación naranja no están de acuerdo, alegando que la mesa provoca desigualdad entre CCAA y que es «inconstitucional». Edmundo Bal, portavoz de Cs, aseguraba hace unos días que será «muy difícil» negociar los Presupuestos si la mesa es convocada.

Después de las elecciones

Todo parece indicar que la mesa podría reunirse después de las elecciones autonómicas de Galicia y País Vasco.

El rechazo que esta reunión produce en Cs y la presión de ERC para que no negocien los Presupuestos con la formación naranja, llevaba a María Jesús Montero a señalar que «no es momento de vetos cruzados».

Por su parte, la vicepresidenta Carmen Calvo ponía encima de la mesa todos los argumentos posibles para justificar la reunión de diálogo en julio. Recordaba que siempre han dicho querer encontrarse antes de agosto, que es «el mes de parón en nuestro país». También ha señalado que Torra no tiene el mismo interés que ERC por convocar la mesa. Por eso, estarán atentos a la propuesta conjunta.

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