Pedro Sánchez será presidente este martes si nada lo impide a última hora. Y es que se enfrenta a la investidura más ajustada de la historia de España. De hecho, un solo voto podría cambiar todo el panorama. Por eso, desde Moncloa alertan ya de la estrecha diferencia.

Aunque los números le dan, los nervios son muchos en el PSOE. Pedro Sánchez tiene la investidura encarrilada pero por la diferencia más estrecha de la historia. Cuenta con 167 apoyos mientras que 165 votarán en su contra y se producirán 18 abstenciones. El cambio de un solo voto del sí podría hacerle caer.

El presidente en funciones necesita que no haya errores para salvar esta investidura. La ausencia de un par de diputados del sí podría dar al traste también con su elección. Los rumores sobre un posible ‘tamayazo’ son muchos y los nervios se centran en ver si algún diputado vota en contra de la disciplina de partido. Algo que en Ferraz dan por descartado. Están convencidos de que nadie se saltará la unidad, pero son conscientes de que hasta que no salga la investidura, no hay que cantar victoria.

Por eso, en Moncloa han activado todas las alertas. Enviaban un mensaje a todos sus diputados para que durmieran este pasado lunes en Madrid. Evitarían así que un problema en los transportes les impida votar este martes a partir de las 12:45 horas.

El cambio de voto de Ana Oramas (Coalición Canaria) podría repetirse entre los socialistas. Alguno de sus diputados podría votar en contra de lo decidido por su partido. En un llamado «voto por conciencia».

Durante los últimos días, además, han recibido mensajes de presión de distintos frentes para que alguno cambie su voto. Y en privado hay socialistas que muestran su frustración por el pacto del PSOE con ERC.

Aragón, Castilla La Mancha y Extremadura

Los presidentes de Aragón, Castilla La Mancha y Extremadura son quienes más críticos se han mostrado con la actitud del PSOE. Sin embrago, no parece que ninguno de los 15 diputados que tienen en total las tres comunidades vaya a salirse del guión.

Sus críticas no son en público y los diputados son más afines a Sánchez que a sus presidentes autonómicos. Sin embargo, el peligro está ahí.

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