Pedro Sánchez se lo tomará con calma y ha decidido aplazar hasta septiembre su reunión con Iglesias, a quien le propondrá un “programa progresista” de Gobierno. También dará cita a los independentistas.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido aplazar la ronda de contactos con el resto de partidos. Lo hará a principios de septiembre, tomándose con calma el plazo para evitar nuevas elecciones. El presidente se reunirá con Iglesias y planea también darse cita con los independentistas. A todos ellos les propondrá un “programa progresista” de Gobierno.

El propio Sánchez se ha reunido con miembros de la cultura y el arte. Y confirmaba, antes de su última reunión con colectivos de la sociedad civil, que dedicará el mes de agosto a “sistematizar y compendiar” todas las propuestas e iniciativas recibidas de las distintas asociaciones. El objetivo no es orto que presentar un “programa abierto” que pueda ser la base del acuerdo para un futuro “gobierno progresista”.

Sánchez ha explicado que su intención es reunirse con el PRC, el PNV, las fuerzas nacionalistas catalanas y con Iglesias. Curiosamente, le ha dejado para lo último. En un principio, no ha citado ni al PP ni a Ciudadanos ni a Vox. Aunque hace unos días Carmen Calvo incluía a Casado y Rivera en la ronda de contactos.

Respecto a Rivera, Sánchez ha dado por hecho que no se prestará al encuentro. Respecto al PP, ha dicho que su intención es mantener un contacto aunque sólo será para instarles a cumplir con su “responsabilidad” y “facilitar la formación de Gobierno”. Lo que implica, ha dicho, urgirles a que, en caso de que haya nueva oportunidad para su investidura, se abstengan.

“Hablaré con ellos”, ha dicho sobre Ciudadanos. Aunque es consciente de que ellos “ya han dicho que no quieren reunirse”. Así pues, ha dicho, “oído cocina”. “No hace falta que Rivera diga nada más. Esa es la forma en la que él entiende la democracia”, ha explicado.

Conclusiones ‘sociales’

De sus reuniones con colectivos sociales, Sánchez asegura haber extraído dos conclusiones claras. La primera, que hay “muchas aportaciones, ideas políticas y contenidos a impulsar”. Y la segunda que “la demanda de todos ellos de que el Gobierno se conforme pronto y sea progresista”.

Con todo ello, el presidente en funciones quiere tener lista una “propuesta abierta de programa común progresista”. No se tratará, ha dicho, de un programa cerrado. Porque sabe que otras formaciones, principalmente Podemos, querrán hacer sus propias aportaciones.

Tras aplazar la ronda a septiembre, Sánchez tendrá apenas dos semanas para negociar y sacar su investidura adelante. El plazo límite es el 23 de septiembre. En caso contrario, se disolverán automáticamente las Cortes y se establecerán elecciones para el 10 de noviembre.

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