“Pone fin a una afrenta moral”. Así se refería Pedro Sánchez a la exhumación de Francisco Franco en una rueda de prensa posterior a la misma. “La España actual es fruto del perdón”, añadía el presidente del Gobierno.

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La exhumación de Franco “pone fin a una afrenta moral: el enaltecimiento de la figura de un dictador en un espacio público”. Pedro Sánchez se refería así a la salida de los restos de Franco en una rueda de prensa posterior a ella.

El presidente del Gobierno ha considerado que con el entierro de Franco en Mingorrubio “se da un paso más en la reconciliación”. Y ha recordado que la Guerra Civil sigue generando división 80 años después de su final y tras cuatro décadas de dictadura.

“Nos costó mucho tiempo deshacernos de un régimen opresor. Y casi nos ha llevado el mismo tiempo apartar los restos de su artífice del homenaje público”, ha reconocido Sánchez. En una declaración institucional desde Moncloa, aseguraba que “hoy España cumple consigo misma”.

Sánchez ha destacado cómo “el mausoleo” del Valle de los Caídos “era más que un anacronismo y una anomalía: un agravio a la democracia española”. “Ponerle fin era un deber para las generaciones que no crecimos bajo el trauma de la guerra civil y el franquismo”, decía.

Con la exhumación, comentaba Sánchez, “rendimos un tributo a todas las generaciones pasadas”. “Y con el pensamiento puesto en las generaciones futuras proclamamos que la enseña de la democracia y la convivencia ondeará siempre en nuestra patria”, afirmaba.

Tres poderes

Sánchez ha relatado que con la exhumación “concluye un lardo proceso” que ha tenido el apoyo de los tres poderes. El poder legislativo, sin un voto en contra en el Parlamento. También el ejecutivo, “que impulsó los actos necesarios para materializar esta exhumación”. Y finalmente el judicial, con la sentencia del Supremo.

“La España actual es fruto del perdón, pero no puede ser producto del olvido”, ha añadido Sánchez.

El presidente del Gobierno ha recordado a quienes combatieron el fascismo en la II Guerra Mundial. A los que se tuvieron que ir al exilio y a los que fueron “abandonados a su suerte” en los campos de exterminio tras la Guerra Civil.

El Valle

El presidente ha aprovechado para hacer hincapié en la construcción del Valle de los Caídos. Fue “levantado con el sacrificio de miles de presos políticos”. Hasta allí fueron llevados los restos de 34.000 españoles víctimas de la Guerra Civil. Más de un tercio permanecen sin identificar.

Muchos de ellos, además, ha recordado Sánchez, fueron trasladados sin el consentimiento de sus familias. Y ha anunciado que es algo que se reparará. “Es una infamia que más pronto que tarde deberá también ser reparada; como habrá de serlo igualmente el que aún hoy, existan miles de fosas dispersas por toda nuestra geografía. Es una aberración intolerable que debemos afrontar con decisión. Por justicia y dignidad. Pero, sobre todo, por pura humanidad. La España de hoy tiene una deuda con esas familias”, decía.

Sánchez aseguraba también que cuando se reabra el Valle será “un lugar distinto”. “Porque desde hoy quienes yacen son ya todos víctimas y solo víctimas”, ha explicado. El monumento simbolizará a partir de ahora “el recuero de un dolor que no debe volver a repetirse jamás”. Y será “un homenaje a todas las víctimas del odio”.

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