Sanidad obligará a llevar mascarilla en espacios públicos más allá del transporte público, donde su uso es obligatorio ya. El Ministerio estudia además qué tipos de ellas tendrán que utilizarse y qué sanciones imponer a quien incumpla.

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El uso de mascarillas será obligatorio en los espacios públicos. Así lo ha anunciado el Gobierno, que asegura que Sanidad dará los detalles de la regulación en los próximos días. Este mismo lunes, el Ministerio se reunirá con las comunidades autónomas para concretar cómo hacer. También para especificar el tipo de mascarilla obligatoria y qué sanciones imponer a quien no cumpla.

Se trata de un nuevo cambio en el Gobierno sobre el uso de mascarillas. Y se atiende así a la petición de los presidentes autonómicos, que han solicitado a Sánchez insistentemente que el uso de mascarillas sea obligatorio. Pese a ser altamente recomendable, todavía es fácil ver a muchos ciudadanos sin ellas por la calle o en lugares cerrados.

Sanidad tiene que concretar todavía en qué lugares serán obligatorias, qué tipo de mascarillas habrá que utilizar y cuáles serán las excepciones. Y es que Simón ya advirtió que no todo el mundo puede usarlas de manera continuada. Entre ellas, personas con ansiedad o problemas respiratorios como EPOC.

Además, tendrán que resolverse grandes incógnitas como si hay stock suficiente para todo el país. Y pensar también en quienes no pueden destinar un euro diario a ese gasto.

¿Quirúrgicas o FFP?

Las llamadas mascarillas higiénicas están ahora en entredicho. Y es que no son consideradas productos sanitarios. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y el Ministerio de Trabajo ya han avisado que no protegen de ningún riesgo. Por lo que no se recomiendan para situaciones que impliquen exposición a agentes infecciosos.

Por su parte, las quirúrgicas son algo mejores. Se trata de un producto sanitario. Por tanto, aseguran, sólo podría ser dispensada por profesionales sanitarios. Evitan que la persona que la lleva pueda contagiar a otras. Aunque no que ella misma se pueda contagiar. Sin embargo, si todo el mundo las llevara, todo el mundo estaría protegido.

Son de uso diario, lo que complica la adquisición para los que menos recursos tienen. Su coste es de 0,96 euros tras la regulación del Gobierno. Por lo que cada ciudadano tendrá que destinar casi 30 euros al mes para ir protegido.

Por último, las FFP, como las que ha repartido la Comunidad de Madrid, son más caras y protegen más. De ahí que estén indicadas para los sanitarios y no para la población general.

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