Sanidad ha dado la orden de retirar de urgencia decenas de miles de mascarillas defectuosas, del modelo FFP2, que fueron repartidas a todas las CCAA. Se trata de una compra realizada a la empresa Garry Galaxy.

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Tras el caso de los test defectuosos, ahora Sanidad ha ordenado retirar de urgencia un lote de mascarillas que se habían repartido a las CCAA y que son también defectuosas. Se ha comprobado que no son útiles para proteger a los profesionales sanitarios del coronavirus. Y eso que se trata de mascarillas FFP2, destinadas a ello.

En un correo electrónico fechado el miércoles, la directora general de Farmacia del Ministerio de Sanidad, Patricia Lacruz, pide a las autonomías que retiren inmediatamente todas las mascarillas.

Fue el hospital Parc Taulí de Barcelona el que, ante las dudas de su funcionamiento, pidió un análisis de las mascarillas. El Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo comprobó que la partida de mascarillas no eran aptas para su uso entre el personal sanitario. Se añadía que «por una incidencia en un lote específico».

Se trata concretamente de un lote de mascarillas FFP2 de la empresa Garry Galaxy, proveedor habitual del Ministerio. Forma parte, además, de los fabricantes autorizados por las autoridades de China. Al contrario que los que vendieron al Gobierno los test defectuosos de Covid-19.

De momento, se ha comprobado que el lote defectuoso llegaba en unos encases verdes. Por lo que el resto de las compradas a esa empresa están en perfectas condiciones.

Mascarillas FFP2

Este tipo de mascarillas, de alta calidad, tienen que tener un nivel de penetración de «material filtrante» menor al 6%. En las pruebas realizadas a este lote, ese porcentaje superaba hasta el 29% en algunas muestras.

El informe detalla que se trata de una mascarilla «autofiltrante, plegada, con una pinza nasal, arnés de cabeza con cintas elásticas que pasan por detrás de las orejas». Son mascarillas que impiden que la persona que las lleve se contagie. Pero, si tiene el virus, sí puede contagiar a otros. De ahí la importancia para los sanitarios, ya que evitarían contagiarse al tratar con pacientes infectados.

Castilla La Mancha y Andalucía han retirado rápidamente los lotes, asegurando que no han llegado a distribuir y, por tanto, han frenado el reparto de mascarillas defectuosas. La Junta andaluza lo ha calificado ya de «escándalo».

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