El gran lío de los pactos postelectorales ha abierto ya el debate sobre la posibilidad de tener elecciones con segunda vuelta. Una manera de que sean los propios ciudadanos los que elijan entre las dos listas más votadas, ahorrando a los partidos los acuerdos de Gobierno.

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Han pasado cinco semanas desde las elecciones generales y el mapa político español es más diverso que nunca. Unos y otros viven en un eterno tira y afloja para pactar los Gobiernos. Algunos dudan sobre las preferencias de sus militantes incluso. Algo que ha abierto el debate sobre ir a una segunda vuelta. Una reforma electoral que permitiera elegir a los ciudadanos entre las dos listas más votadas. Un sistema que ya se lleva a cabo en otros países europeos.

Muchos son ya los que abogan por reformar el sistema electoral español. E incluir una segunda vuelta en urnas. Al menos, a nivel municipal, donde los votos se otorgan, en muchas ocasiones, por cercanía.

A pesar de que el debate está ya abierto, la reforma electoral implicaría cambios difíciles en la Constitución.

Los defensores de una segunda vuelta argumentan que serían así los ciudadanos los que decidirían quién ostenta el poder en su ciudad. Y quitaría ese derecho a los políticos, muchos alejados de las necesidades cotidianas. Por el contrario, sus detractores aseguran que inculcaría el presidencialismo y conllevaría a un deterioro del modelo de democracia representativa y proporcional.

Entre quienes se han posicionado ya a favor de una segunda vuelta electoral está Esperanza Aguirre. Este lunes, en una entrevista para ‘El Programa de AR’, aseguraba que ella aboga por volver a urnas. Y que sean así los ciudadanos los que elijan entre dos opciones únicamente.

Sistema de doble vuelta

El sistema electoral de doble vuelta consta de dos partes. En la primera, las elecciones se celebran como hasta ahora. Sin límite de candidaturas, más allá del cumplimiento de la ley.

El espíritu de este sistema es que el elegido lo sea por mayoría absoluta. Si en la primera vuelta alguien logra más del 50% de los votos, será el elegido. Si nadie llega a ese porcentaje, se pasa a una segunda vuelta electoral. Ya solo con las dos candidaturas más votadas.

En esta segunda vuelta, solo pugnan por el poder las dos listas más votadas en primera ronda. Por lo que una de ellas obtendrá mayoría de absoluta.

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