El juicio por el 1-O ha quedado ya visto para sentencia. Con los alegatos sin arrepentimiento de los acusados se cerraba una vista oral que comenzaba el pasado 12 de febrero y que terminará con una sentencia que, previsiblemente, llegará ya en otoño.

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Este pasado miércoles, a las 16:00 horas, arrancaba la última sesión del juicio por el 1-O. Lo hacía con los alegatos de los acusados, que tenían turno de palabra igual que al principio de la vista oral. Ninguno de ellos mostraba su arrepentimiento. Es más, aseguraban que si tenían oportunidad volverían a hacer lo mismo.

Junqueras abría fuego ante el tribunal para insistir en su perfil de hombre bueno. E incluso de buen cristiano. Mientras tanto, Romeva se dedicaba a dar un mitin contra los fiscales, asegurando que el juicio era completamente político. Algo que a buen seguro no le vendrá bien para librarse de la sentencia condenatoria.

Por su parte, Forn no renegaba de sus convicciones y aseguraba solamente que si había cometido delito, no era su intención. “Niego rotundamente que mi objetivo fuera liquidar la Constitución a través de la violencia”, dijo. “Siempre pensé en una salida pactada. Puedo haber cometido errores, pero en ningún caso he comprometido la seguridad de las personas…”, aseguraba.

Rull, Turull, Sánchez y Cuixart tampoco mostraron un ápice de arrepentimiento. De hecho, Cuixart lo dejó claro al Supremo: “No hay ningún tipo de arrepentimiento. Todo lo que hice lo volvería a hacer. Acepto mis actos y también las consecuencias”, decía.

Sentencia en otoño

Todo parece indicar que la sentencia final llegará en otoño. Probablemente en septiembre o a mucho tardar en octubre.

Los jueces tienen mucho qué calibrar y pensar. Y tendrán en cuenta la petición de la Fiscalía, la más dura, y la de la Abogacía del Estado. Básicamente, la sentencia se sustentará en interpretar si hubo rebelión o simplemente sedición. En la violencia está la clave y ahí tendrá el Supremo que dirimir responsabilidades.

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