El 10-N tendrá un partido más, el liderado por Íñigo Errejón. Las elecciones generales llegarán así con un partido más de izquierdas, algo que supone la división de voto, aunque Errejón apuesta por ‘rascar’ votos en la abstención.

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Las bases de Más Madrid lo tuvieron claro este pasado domingo: darán el salto a la política nacional. La plataforma quiere aprovechar la repetición de elecciones, que se celebrarán el 10-N, para que Errejón llegue al Congreso otra vez. Lo que supone este paso de gigante es, entre otras cosas, dividir aún más el voto de izquierda.

Pese a ese peligro, desde Más Madrid ya han adelantado que buscarán el voto de los desencantados. Y de todos aquellos que ante la repetición, tenían pensado no ir a votar. El principal motivo del salto nacional es buscar a todos esos ‘huérfanos’ desmotivados por la batalla entre PSOE y Podemos.

Por eso, hasta el 99% de los militantes de Más Madrid apoyaron este domingo el salto al 10-N. Y además ven como “idónea” la presentación de Errejón. Será el próximo miércoles cuando concreten en asamblea el tema de los nombres para la plataforma.

Después, tendrán que ponerse manos la obra con la estructura del partido. Y es que hasta ahora carecen de órganos de dirección. De hecho, ni siquiera tienen implantación en todos los municipios de Madrid. Barajan por ello presentar listas solo en algunas provincias. Y llegar a acuerdos en otras. Por ejemplo, con Compromís en Valencia.

Reacciones rivales

El salto de Errejón a la política nacional ha sido recibido de diversas maneras. Mientras el bloque de derechas lo ven como una nueva oportunidad para dividir a la izquierda, en el PSOE y Podemos la opinión es diferente.

Pablo Iglesias ya daba por hecho este cambio, asegurando que Más Madrid siempre ha sido la excusa de Errejón para crear su propio partido. Y que su ambición siempre ha sido ser líder nacional.

Aunque Podemos es, teóricamente, el más perjudicado por este movimiento, confían en seguir atando a sus votantes. Creen que no todos los electores de izquierdas tienen la buena imagen que Errejón proyecta en los medios. Y que puede verse como un traidor y el causante de la división.

Por su parte, en el PSOE han alabado la decisión. En su última entrevista, Sánchez reconocía que Errejón hacía cosas “positivas y esperanzadoras”. Los socialistas se muestran seguros de su victoria y no le ven como un gran rival.

Es más, lo visualizan como un buen socio. Con Errejón el entendimiento sería mucho más fácil que con Iglesias después del 10-N.

A partir de ahora, Errejón lo que tiene por delante es una carrera para crear un partido nacional. Tendrá que decidir en qué circunscripciones presentarse. Y pensar que necesita más de un millón de votos para lograr los escaños necesarios con los que formar grupo propio en el Congreso.

También tendrá que delinear su estrategia nacional decidiendo su posición en temas como Cataluña.

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