El Tribunal Supremo ha cancelado, por decisión unánime, la exhumación de Franco, prevista por el Gobierno del PSOE para el próximo 10 de junio. La Sala resuelve que puede haber “perjuicio” para la familia del dictador.

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Los magistrados del Tribunal Supremo han decidido suspender cautelarmente la exhumación de los restos de Francisco Franco, que el Gobierno tenía previsto realizar el 10 de junio. Basan su resolución en el “perjuicio” que, de otro modo, se causaría a la familia del dictador.

También, especialmente, a los “intereses públicos encarnados en el Estado y en sus instituciones constitucionales”. Eso sí, si después de la exhumación se acabara estimando el recurso de la familia y fuera preciso devolver los restos del dictador al Valle de los Caídos. 

Además de la suspensión cautelar, el Tribunal tiene aún que decidir la cuestión de fondo. Es decir, si el Gobierno puede ignorar los deseos de la familia Franco y de la comunidad benedictina del Valle. Y trasladar así sin problemas los restos del dictador. O si por el contrario, la opinión de la familia pesa sobre la memoria histórica.

Los nietos de Franco, herederos directos y única familia viva del dictador, habían solicitado la paralización del traslado de los resto mientras se resolvía el recurso que habían presentado. Algo que el Supremo les ha concedido.

La decisión final, sin embargo, podría tardar aún meses en llegar. Aunque la relevancia del caso podría agilizar el proceso.

La suspensión era decidida de manera unánime. Aunque la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica ha presentado una queja. Y es que José Luis Requero, uno de los magistrados, mantiene una estrecha relación con Santiago Milans del Bosch, estrecho colaborador de la fundación Franco. Su bufete, además, defiende intereses de la familia del dictador. Tanto es así que el magistrado Requero es padrino de una de las hijas del abogado. Así, piden que no pueda pronunciarse al respecto.

La respuesta del Gobierno

A través de sus portavoces oficiales, el Gobierno se ha mostrado “convencido” de que el Supremo le terminará dando la razón. Y que se podrán sacar y trasladar los restos de Franco.

Sin embargo, la suspensión de este martes supone para el Gobierno del PSOE la imposibilidad de cumplir su promesa, pendiente desde que Sánchez llegó a Moncloa hace un año. “La suspensión cautelar no indica nada sobre el fondo del asunto”, recalcan.

Aunque eso implica, asumen, el retraso en la esperada exhumación. Se tendrán así que esperar a que se dicte una sentencia en forme. Según el Gobierno, “no es extraño que el Supremo suspenda la ejecución de una decisión cuya legalidad tiene que revisar a instancias de parte”, en referencia a la familia.

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