El lehendakari, Íñigo Urkullu, ha planteado por sorpresa este viernes celebrar las elecciones autonómicas en julio. Fueron aplazadas por el Covid-19 y estaban previstas para el 5 de abril.

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Este viernes, Íñigo Urkullu pillaba por sorpresa al Parlamento vasco al plantear celebrar las elecciones autonómicas en el mes de julio. El Covid-19 aplazaba los comicios, previstos para el pasado 5 de abril. Pero el lehendakari quiere retomar ya. De hecho, acudía a la Cámara a petición propia.

Lo hizo de manera extraña, ya que al haber convocado elecciones anteriormente, solo podía estar presente la Diputación Permanente. Y no todos acudieron. Lo han hecho 17 de los 22 miembros que la componen.

Tras un minuto de silencio por las víctimas mortales del coronavirus, Urkullu se subía a la tribuna. Aprovechaba para anunciar que presentaría los temas principales de su «agenda de prioridades» en torno a las consecuencias del Covid-19. Entre ellas, la respuesta «socioeconómica» y el «plan de transición hacia una nueva normalidad».

La última vez que compareció fue el pasado 2 de abril. Desde entonces, ha dicho, las cosas han cambiado. «La detección de contagios ha pasado de ser de seis de cada diez a menos de uno de cada diez», ha dicho Urkullu. También ha remarcado que la actividad económica y la industria se están recuperando.

Por eso, ha anunciado que convocará una reunión con los representantes de los partidos el próximo jueves. En ella se analizará la posibilidad de convocar elecciones para julio. Un mes en el que «la tasa [de contagios] puede ser la más baja de las posibles», ha defendido.

Sin caos sanitario

Urkullu ha remarcado que aún quedan «tres meses por delante» para organizar esas elecciones. Y planteaba la necesidad de «conformar gobierno cuanto antes». Según él, los comicios en julio permitirían que las negociaciones para formar gobierno se hicieran en verano. Por lo que se podría dar inicio a la nueva legislatura «cuanto antes».

El lehendakari ha asegurado que en el País Vasco no ha habido caos sanitario «ni enfermos tumbados en los pasillos ni hospitales de campaña». «La respuesta ha sido seria», ha afirmado.

En cuanto a las residencias, ha dicho que «en muchos casos nos enfrentamos a situaciones irreversibles por la edad y por cuadros de patologías previas». «Desde el primer momento Salud ofreció su colaboración a las diputaciones forales», ha defendido.

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