A pocos días de que se celebre la ceremonia de los Oscar, se estrena en nuestro país una de las candidatas a llevarse el galardón en la categoría de Mejor película. Se trata de ‘¿Podrás perdonarme algún día?’, que narra la sorprendente historia real de Lee Israel, una exitosa biógrafa con una vida llena de soledad, alcohol y, sobre todo, falsificaciones.

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Lee Israel Harper tenía una exitosa carrera como biógrafa de famosos hasta que tropezó en el camino con la magnate de los cosméticos Estée Lauder, a quien le disgustó profundamente la biografía no autorizada sobre su vida que la escritora neoyorquina se empeñó en publicar. Lee Israel no imaginaba que acababa de hacerse una implacable y poderosa enemiga. De pronto, a la escritora empezaron a cerrársele todas las puertas, su agente no le contestaba las llamadas, dejaron de invitarla a las fiestas y las deudas se acumularon. Incapaz de encontrar trabajo, el alcohol y su gato Jersey se convirtieron en sus únicos acompañantes.

Sin recursos ni para pagar el alquiler de su vivienda, Harper era consciente de que lo único que sabía hacer era escribir aunque nadie quisiera ya publicar sus libros. Estaba en el fondo del pozo cuando decidió vender lo único de valor que parecía quedarle en casa. Gracias a su condición de biógrafa había podido hacerse con algunas cartas de personajes famosos, por ejemplo de la actriz Katharine Hepburn, de quien había publicado un perfil en la revista ‘Esquire’ tras la muerte de Spencer Tracy. Y cuando las cosas se pusieron feas, Harper no dudó en vender una misiva que Hepburn había escrito al desaparecido amor de su vida. Cobró por ella 200 dólares y sirvió para que Harper decidiera ganarse la vida, hasta que volvieran tiempos mejores, vendiendo cartas de famosos a los ávidos coleccionistas. El problema era conseguirlas, así que a falta de más cartas auténticas que vender, se puso manos a la obra para crear una correspondencia falsa, que vendía sin demasiados problemas a anticuarios interesados en manuscritos de personajes famosos.

Melissa McCarthy y Richard E. Grant en '¿Podrás perdonarme algún día?'
Melissa McCarthy y Richard E. Grant en ‘¿Podrás perdonarme algún día?’

Cada vez más audaz, se sacó de la manga correspondencia falsa de grandes nombres de la literatura y del espectáculo, como Dorothy Parker, Ernest Hemingway, Noel Coward, Marlene Dietrich, Humphrey Bogart, Edna Ferber, Lillian Hellman, Louise Brooks o George S. Kaufman. Lo convirtió en su profesión y armada de diferentes máquinas de escribir, desplegó un modus operandi tan meticuloso que todos los expertos solían caer en la estafa. Se trataba, en todo caso, de unas falsificaciones que demostraban su buen quehacer literario. Muchas de las falsas cartas recibieron elogios incluso después de que el FBI pusiera fin a su sorprendente carrera delictiva. Fue condenada a seis meses de arresto domiciliario con cinco años de libertad condicional y la prohibición permanente de entrar a cualquier biblioteca y universidad de Estados Unidos, donde solía copiar textos para sus cartas.

Melissa McCarthy en un momento de '¿Podrás perdonarme algún día?'
Melissa McCarthy en un momento de ‘¿Podrás perdonarme algún día?’

Años después, Carl Burrell, el agente del FBI que la descubrió, calificó de “brillante” el trabajo de Harper en el obituario de la escritora fallecida en 2014, asegurando que su carta falsa favorita era una atribuida a Hemingway en la que se quejaba del papel de Spencer Tracy en la adaptación cinematográfica de ‘El viejo y el mar’. Su abogado defensor también confesó estar asombrado por el nivel literario de las misivas fraudulentas. En realidad, la propia Lee Israel no tuvo problemas en asegurar que consideraba esas cartas como su “mejor trabajo” cuando escribió su autobiografía en la que se basa la película de la realizadora estadounidense Marielle Heller que ahora compite en los Oscar y que cuenta con la aprobación unánime de la crítica estadounidense. Premiada en Berlín y Sundance, su título procede de una carta falsa de Lee Israel en la que, supuestamente, la periodista Dorothy Parker se disculpaba de una noche de borrachera.

Rebelde, excéntrica y alcohólica confesa, Lee Israel terminó sus días como correctora de pruebas de la editorial Scholastic a la vez que escribía las citadas memorias de tan poco ortodoxa carrera literaria. Dicen que a ella, en realidad, nunca le importó demasiado lo que los demás dijeran, aunque se mostró encantada cuando supo que Hollywood quería trasladar su vida a la gran pantalla. A juicio de la productora del filme, Nicole Holofcene, en declaraciones a ‘The Guardian’, la biógrafa estafadora “estaba halagada de que se hiciera la película”. Y, además, creía que en cierto modo “lo merecía”.

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