Fuentes cercanas a la Casa Real de Marruecos aseguran que el monarca alauita se encuentra muy enfermo y que ya está todo preparado para que su hijo mayor le suceda y se convierta en Hassan III.

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Este año se conmemora el vigésimo aniversario de la subida al trono de Mohamed VI tras la muerte de su padre, el rey Hassan II, y coincide con el aumento de las afirmaciones sobre el preocupante estado de salud del monarca tras una delicada operación de corazón que ha obligado, además, a cambiar su medicación para la enfermedad autoinmune que padece, sarcoidosis. Dentro y fuera del país fue muy comentada, por ejemplo, su imagen ausente, incluso dormitando, durante el discurso del presidente francés, Emmanuel Macron, con motivo del centenario del armisticio de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la salud del rey siempre ha sido tema tabú en Marruecos y, precisamente hasta aquellas fotografías de París, nadie osaba a decir en voz alta el nombre de esta enfermedad crónica que afecta a los pulmones, los ojos, el corazón y los riñones.

El rey de Marruecos en el hospital con su familia
El rey de Marruecos en el hospital con su familia

Sus larguísimas ausencias del país habían intentado disimularse de cara al exterior y tanto la prensa como la opinión pública, las relacionaban con el carácter viajero y amante de la diversión del rey marroquí. Sin embargo, de puertas para adentro nadie estaba tranquilo. Hacía tiempo que preocupaba la salud del monarca de 55 años, que lleva tiempo convencido de que morirá pronto. Por ello, en 2016 se creó una ley orgánica relativa al Consejo de Regencia, que cumplía al mismo tiempo con uno de los proyectos más esperados de la reforma constitucional de 2011. En caso de fallecimiento o de incapacidad para reinar, este Consejo de 16 miembros dirigido por el Tribunal Constitucional se encargaría de “acompañar” al rey menor hasta la mayoría de edad. Se sabe que formarían parte del mismo los presidentes de las dos cámaras, el secretario general de los Oulemas, el presidente del consejo superior del poder judicial y el jefe del gobierno, pero la identidad de los demás miembros es de carácter confidencial y lo único que ha trascendido es que fueron elegidos personalmente por Mohamed VI.

El príncipe heredero de Marruecos con su madre
El príncipe heredero de Marruecos con su madre

En todo caso, moulay Hassan, nacido el 8 de mayo de 2003 en Rabat, lleva desde la cuna inmerso en su aprendizaje para reinar. Un reportaje de la revista Jeune Afrique en mayo de 2018 con motivo de su 15 cumpleaños, mostraba a un joven serio, educado y amable que además del árabe, habla francés, inglés y español; a quien le encantan los deportes, sobre todo el fútbol – es del Barça y admirador de Messi -, el baloncesto, el esquí y la equitación. Hasta ahora, había estudiado sin salir de palacio, en el Colegio Real, acompañado de otros cuatro alumnos de diferentes regiones del reino, hijos de familias modestas elegidos por su talento e inteligencia. Este año estaba previsto que cursase un año escolar en un colegio del barrio popular Hay Nahda en Rabat, pero la enfermedad de su padre ha trastocado los planes. El joven ha ingresado en la Escuela Real del Aire de Marrakech y ya ha recibido de regalo un jet privado Gulfstream G650 con el escudo principesco, valorado en 57 millones de euros y dotado con un sistema de protección contra misiles.

El príncipe continúa al mismo tiempo con el Bachillerato de Ciencias, al contrario que su padre que se decantó por el de Letras para licenciarse posteriormente en Derecho.  Hassan quiere ser ingeniero como su madre, Lalla Salma, que estudió ingeniería civil en la universidad pública Mohamed V de Rabat. Dicen que de ella ha heredado una forma de ser sencilla y cercana con el pueblo, ya que Lalla no pertenece a la nobleza y llevó una vida normal en las ciudades de Fez y Rabat hasta que entró a formar parte de la familia real. Hassan se niega, por ejemplo, a que le besen la mano y en enero de 2016 se hizo viral el vídeo en el que, durante un acto oficial, el joven, vestido de militar, retiraba de forma sistemática su mano derecha cada vez que algún general la iba a besar. Por otra parte, el divorcio de los reyes no parece haberle distanciado de ninguno de sus progenitores ni de su única hermana, Lalla Khadija, de once años. A su madre suele verla, al parecer con asiduidad, en las visitas que ella le hace en palacio, aunque ya no han vuelto a publicarse fotografías de madre e hijo juntos. Con su padre sigue en muy estrecho contacto, acompañándole en multitud de actos como ha venido haciendo en realidad desde que era muy pequeño. Y al contrario de lo que ocurre con su madre, son numerosas las imágenes que se publican de ellos.

A pesar de su edad, ya ha tenido ocasión de tratar con infinidad de líderes políticos de todo el mundo e incluso de sustituir a su padre en determinados eventos. Y hasta ahora lo ha hecho siempre con buena nota. A pesar de su timidez, otro rasgo de su personalidad que señalan quienes le conocen, una timidez que el rey Mohamed VI le habría ayudado a superar para que se sienta cómodo delante de las cámaras y de otros reyes o jefes de estado. En realidad, el rey ha hecho con su hijo algo parecido a lo que su padre, Hassan II, hizo con él cuando era un niño: Mohamed VI sólo tenía diez años cuando emprendió su primera misión oficial en solitario fuera de su país, representando a su padre en el sepelio del presidente francés Georges Pompidou.

El rey de Marruecos con su hijo y el presidente francés, Emmanuel Macron
El rey de Marruecos con su hijo y el presidente francés, Emmanuel Macron

A mediados de 2018, durante una de las ausencias más prolongadas de su padre, Hassan inauguró la feria más importante de agricultura en África, el Salón Internacional de Agricultura de Meknes, y el Salón Internacional del Libro en Casablanca, entre otros actos oficiales. Siempre muy serio y protocolario, viste el uniforme militar o un sobrio traje de vestir con corbatas de Hermes adornadas con un alfiler de oro y un discreto pañuelo blanco en el bolsillo de la chaqueta. Un estilo muy clásico, que contrasta con los últimos estilismos extravagantes a los que se ha aficionado su padre quien, aparte de haberse obsesionado con dejar al mejor sucesor posible, parece haber tomado la decisión de divertirse a lo grande lo que le quede de vida.

Mientras, lo cierto es que hay voces muy cercanas a palacio que señalan la existencia de una presión agobiante en torno a la intensa formación de Hassan, sin tiempo libre ni amigos con los que hacer cosas propias de su edad. De hecho, esta habría sido una de las grandes (y perdidas) batallas de su madre que precipitaron el divorcio. Ella quería liberarle de tantas obligaciones; el rey se negó. Y ahora Lalla Salma no tiene voz ni voto en la vida de su hijo. No obstante, todos coinciden en que la cercanía entre padre e hijo es auténtica, la que se ve en los gestos de cariño con que se relacionan en los actos públicos a los que acuden juntos. Una relación que en nada se parece a la que el actual rey tuvo con su padre, Hassan II.

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