Los rebeldes del Brexit piden ya una moción de censura para Theresa May. El proceso que planean podría llevar a la primera ministra británica a tener que dejar su puesto. Aunque, de momento, parece que solo 25 ‘tories’ han enviado cartas públicas pidiendo esa moción.

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De momento, los rebeldes del Brexit en el Partido Conservador admiten que no cuentan con suficiente respaldo para llevar a cabo una moción de censura contra Theresa May. Sin embargo, la idea planea sobre muchos de los ‘tories’. Algunos de ellos, concretamente 25, han enviado ya sus cartas públicas para pedir que se inicie el proceso.

La primera ministra británica se enfrenta también a la ira de los unionistas de Irlanda del Norte. Éstos la acusan de “romper su promesa” y amenazan con retirar su apoyo en el voto decisivo del Brexit, previsto para diciembre.

Para llevar a cabo esta moción de censura se necesitan al menos 48 diputados. De lograrlo este martes, el proceso podría comenzar de inmediato.

Moción de censura interna

La única manera de hacer caer a May es mediante el sistema implantado en 1998 por el entonces cabecilla de los conservadores William Hague.

El primer paso es que un 15% de los diputados conservadores presenten una carta pidiendo la moción. Irá dirigida al presidente del Comité 1922 Graham Brady. Esto significa que 48 diputados de los 315 actuales que tienen los conservadores deben enviar su misiva.

El proceso es totalmente anónimo y hasta que no se llega a este número de peticiones no se hace efectiva. De momento, hay 25 cartas públicas. Aunque se cree que otros diputados han enviado las suyas sin anunciarlo.

El siguiente paso sería convocar esa moción propiamente dicha. Algo que podría tener lugar incluso un día después de presentarse las cartas de los 48 diputados. La fecha la tendrán que decidir, eso sí, Brady y May. Será entonces cuando voten los 315 diputados conservadores. Para sobrevivir a la moción, May necesita una mayoría simple. Lo que se traduce en el apoyo de 158 de ellos.

Dos escenarios

Esa votación podría llevar a dos escenarios diferentes. Si May gana, su liderazgo no podrá ser cuestionado otra vez por este proceso en al menos un año. Pero si May pierde, estaría obligada a dimitir como líder del partido y como primera ministra británica. Y no podría, además, presentarse como candidata otra vez a las primarias conservadoras.

Si May fuera obligada a marcharse y hubiese un candidato de forma unánime, éste remplazaría a la primera ministra en todas sus funciones. Es decir, tanto como líder de los ‘tories’ como jefe de Gobierno.

Si por el contrario hubiera varios candidatos, se producirían votaciones hasta que quedasen solo dos de ellos. Se iría eliminando al candidato menos votado en cada ronda. Entre los dos últimos, el ganador saldría elegido de una votación más amplia. En ella podrían participar todos los miembros del Partido Conservador que llevasen al menos tres meses afiliados.

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