El salto sin precedentes de Manuel Valls de la política francesa a la española, donde será candidato a la Alcadía de Barcelona, ha despertado mucho interés en Francia, donde celebran que haya dejado su escaño de diputado y donde ven complicado que logre su objetivo se convertirse en alcalde.

Publicidad

Manuel Valls confirmó este martes lo que era un secreto a voces desde hace semanas. El exprimer ministro francés da el salto a la política española y será candidato a la Alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del próximo mes de mayo. Lo hará con una plataforma transversal a la que quiere que se sumen todos los partidos constitucionalistas, aunque parece que sólo contará con el apoyo de Ciudadanos, pues PSC y PP ya han anunciado que se presentarán con sus propias siglas.

Durante esa rueda de prensa en el Centro de Cultura de Barcelona, Valls anunció también que deja todos sus cargos en la política francesa, donde es diputado en la Asamblea Nacional y concejal en Évry, municipio al sur de París. Precisamente, en los últimos días el exprimer ministro había sido muy criticado en el país galo por sus reiteradas ausencias en el Parlamento.

El anuncio de Valls, que nació en Barcelona y se nacionalizó francés cuando tenía 20 años, despertó el interés de muchos periodistas de todo el mundo, en especial de Francia. Todos los periódicos han optado por combinar en título y subtítulo la renuncia de Valls a diputado de la Asamblea Nacional y su candidatura a la Alcaldía de Barcelona.

‘Le Monde’ destaca la candidatura por libre de Valls y su ‘no’ a Ciudadanos para atraer a los votantes socialistas y catalanistas. ‘Le Parisien’ asegura que en Evry, ciudad donde Valls fue alcalde durante 11 años, “los habitantes han pasado página”. Y también recoge el malestar de una parte de la sociedad francesa, en especial en Évry, donde su rival en las últimas legislativas ha dicho que el exprimer ministro “ha traicionado a su país” y que “su renuncia es una oportunidad para los ciudadanos de la circunscripción de estar representados”.

‘Le Figaro’ titula su crónica principal: “Conquistar Barcelona, el arriesgado reto de Manuel Valls”. El periodista que firma la pieza, Tristan Quinault-Maupoil, asegura que la “aventura inédita” de Valls espera encontrar el apoyo de “la élite pro-europea” de una Barcelona donde el exprimer ministro encontrará una fuerte resistencia independentista por sus reiteradas declaraciones a favor de la unidad de España. El rotativo también se pregunta si la protección policial de la que se beneficia por ser exprimer ministro de Francia debe continuar operando en Barcelona.

El diario gratuito ’20 minutes’ analiza los principales desafíos y las opciones que tiene Valls de triunfar en las municipales. Así, hablan con un profesor de Civilización Española en la Universidad de Angers, que afirma que los resultados son “inciertos”, pero que Ada Colau sigue siendo “la favorita”.

Mientras, la principal agencia de noticias del país, AFP, publica un exhaustivo repaso a su vida política bajo el título “Manuel Valls un ‘combatiente’ al asalto de la Alcaldía de Barcelona” y también destaca el “difícil desafío de conquistar la ciudad”. “Parece difícil que acabe siendo alcalde”, señala a este medio el politólogo de la Universidad de Barcelona, Jordi Muñoz, apuntando a la alta fragmentación del voto con hasta siete partidos representados en el Ayuntamiento. 

Por su parte, la televisión pública francesa en su canal Franceinfo también se hace eco de la decisión de Valls y sigue con la gran cobertura que le está dedicando al tema en los últimos días. Algunas de las noticias que han ido publicando desde que sonaban los rumores de la posible candidatura de Valls son “¿Quien financia la campaña española de Manuel Valls?” o “Manuel Valls: la tentación de Barcelona”.

El perfil de Valls

Con 56 años, Valls emprenderá una nueva vida en España, después de que su popularidad haya caído fuertemente en Francia. Nacido en la capital catalana en 1962, este aficionado del Barça creció en París y se nacionalizó francés a los 20 años, perdiendo su nacionalidad española.

Hijo del pintor catalán Xavier Valls y de madre suizo-italiana, aseguró que había vivido “plenamente esta triple cultura española (y catalana), italiana y francesa” durante una entrevista con ‘Le Parisien’ en 2015.

Manuel Valls se inició a la política a muy temprana edad y fue alcalde de Évry de 2001 a 2012. Aprovechó de este periodo para ganar la popularidad que le permitió convertirse en ministro del Interior de 2012 a 2014. Finalmente, en 2014, asumió el cargo de primer ministro francés, investido por el expresidente François Hollande.

En Francia, Valls se ha ganado la reputación de ser un político autoritario, de corte conservador y ha dejado un amargo recuerdo en el Partido Socialista. Se ha destacado por su dura política migratoria al frente del Ministerio del Interior francés y su postura favorable a la expulsión de inmigrantes. También apoyó la Ley del Trabajo, que provocó violentas protestas en Francia. Siempre ha reivindicado el acercamiento entre la izquierda y la derecha.

Valls se presentó a las primarias del Partido Socialista en 2017 para convertirse en su candidato en las elecciones presidenciales. Sin embargo, tras su derrota contra Benoît Hamon cambió de bando y decidió apoyar a Emmanuel Macron como diputado independiente, lo que también le granjeó muchas críticas.

Padre de cuatro hijos, nacidos de un primer matrimonio, Valls volvió a casarse en 2010 con la violinista Anne Gravoin, de la que se separó el pasado mes de abril. Sin embargo, su soltería no ha durado mucho tiempo y en las últimas semanas se ha publicado que mantiene una relación con Susana Gallardo, una rica heredera catalana de una empresa farmacéutica. Al igual que Valls, su supuesta pareja es una fiel combatiente contra el independentismo.

Su salto desde la primera línea política de un país a la de otro país no tiene precedentes en Europa. Su candidatura ha sido posible porque, aunque tiene nacionalidad francesa, desde el tratado de Maastricht, todo ciudadano de la Unión Europea puede presentarse a las elecciones locales en otro país comunitario.

Publicidad

Comentarios