El uso del burka divide a Europa. Mientras unos se amparan en la libertad religiosa, otros lo consideran imposición. Por eso, algunos países han decidido prohibirlo. Otros lo permiten y hay también quien lo restringe.

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Dinamarca ha sido el último país en reabrir el debate del burka y el velo islámico o niqab en Europa. El gobierno danés ha decidido prohibir en cualquier circunstancia ambos ‘complementos’. Pero no es el único. Otros países también decidieron hace tiempo delimitar el uso del mismo o prohibirlo en su totalidad. Sobre todo, en momentos de alerta terrorista.

Actualmente, en Europa, son seis los países que prohíben expresamente el uso del burka y del niqab. El último ha sido Dinamarca, pero Francia, Bélgica, Austria, Letonia y Bulgaria ya lo hicieron en su momento.

Aunque la Unión Europea no tiene una postura oficial, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló en 2017 a favor de la legislación prohibitiva de Bélgica. Lo hizo después de la apelación que realizaron tres musulmanes. La Justicia determinó que la prohibición era absolutamente legítima.

Uso limitado

Por su parte, Alemania, Países Bajos y Noruega tienen solo limitado el uso del burka. El gobierno alemán relajó sus prohibiciones. Los funcionarios que tienen relaciones con el público no pueden cubrirse completamente con el velo. En Holanda, por su parte, está prohibido en todas las oficinas del Estado, pero permitido en la calle.

Permitido

En el resto de países de Europa, como Reino Unido, Islandia, Rusia, Suiza, Portugal o la República Checa el uso del burka y los diferentes tipos de velo islámico está totalmente aceptado legalmente.

Sin embargo, en algunos como España e Italia ya se ha estudiado su prohibición en ciertos momentos. En el país alpino, en 2010, la ciudad de Novara, cerca de Milán, impuso restricciones, aunque actualmente no existe un sistema de multas. También en algunas partes de Italia han prohibido los llamados burkinis.

En España, concretamente en Cataluña, lugares como Lérida, Tarragona o Reus instauraron leyes contra los burkas y niqabs en 2010. Pero en 2013 el Tribunal Supremo revocó la prohibición argumentando que “limita la libertad religiosa” y que los ayuntamientos no tienen competencia para llevar a cabo esta legislación.

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