El cónsul honorífico de los Países Bajos en Barcelona, Dirk Kremer, se marcha en medio del discurso del presidente de la Generalitat, Quim Torra, debido a que éste estaba hablando de “represión” del Estado y de “persecución de derechos y libertades”.

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Su nombre es Dirk Kremer y es el cónsul honorífico en Cataluña de los Países Bajos. El diplomático, muy crítico con el proceso independentista, no aguantó más y se marchó este martes del salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat mientras el presidente catalán, Quim Torra, pronunciaba un discurso en el que denunciaba la “represión” del Estado en la comunidad autónoma.

El incidente se produjo durante el encuentro que mantuvo Torra con el cuerpo consular de Cataluña, compuesto por más de 90 diplomáticos. Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo catalán aseguró que seguirán insistiendo en el ‘procés’. “Déjenme ser claro. El derecho de autodeterminación es esencial para nosotros y nunca nos rendiremos”.

Torra también dijo que “la democracia está amenazada” en Cataluña por la actitud del Estado y criticó las cargas policiales que hubo durante el referéndum del 1 de octubre, hablando de “utilización de fuerza y violencia física”. El presidente catalán lamentó la existencia de presos secesionistas y concluyó: “Nueve demócratas honorables y pacíficos están encerrados en la cárcel. También vivimos una persecución de los derechos y las libertades“.

Toda esta retahíla victimista provocó que Dirk Kremer decidiera abandonar el acto, mientras el resto de cónsules aguantó el discurso hasta el final. También intervino el decano del cuerpo consular y cónsul del Reino Unido, Lloyd Milen, que evitó alusiones al proceso separatista y expresó su voluntad de “seguir trabajando estrechamente” con la Generalitat como han hecho hasta ahora.

EL PRECEDENTE MORENÉS

El de este martes no es el único incidente diplomático que ha protagonizado Torra en su corta trayectoria como presidente catalán. En junio, tuvo un encontronazo con el embajador español en Estados Unidos, Pedro Morenés, quien le paró los pies​ ante el discurso que estaba pronunciando y en el que se refería, entre otros términos, a “presos políticos”. El ‘president’ y su equipo abandonaron indignados el acto.

Posteriormente, el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, puso la reacción del embajador  como ejemplo de lo que hay que hacer ante este tipo de situaciones. Incluso envío el discurso de Morenés a todos los embajadores para que actúen igual.

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