Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, mantiene su huida hacia adelante pese a las protestas masivas en el país, respondidas con una brutal represión que ha dejado más de 300 muertos. Muchos ven la convocatoria de elecciones anticipadas como la mejor salida, pero él sigue en sus trece.

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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha asegurado que celebrar elecciones anticipadas crearía inestabilidad en el país, después de que hayan muerto más de 300 personas durante las últimas semanas de enfrentamientos derivados por la represión gubernamental contra las protestas.

El principal lobby empresarial de Nicaragua y otros grupos han instado al mandatario a adelantar las próximas elecciones en el país, que se celebrarán en 2021, para poder salir de la crisis.

En una entrevista a Fox News, Ortega ha señalado que él y su esposa, Rosario Murillo, quien también es la vicepresidenta del país, no están tratando de comenzar una dinastía y que el próximo gobierno no será elegido hasta 2021.

“Adelantar las elecciones crearía inestabilidad, inseguridad y empeoraría las cosas”, ha afirmado el presidente de Nicaragua.

NIEGA LA REPRESIÓN Y LANZA UN MENSAJE A TRUMP

Ortega, que presidió el país entre 1979 y 1990, y ahora desde 2007, ha insistido en que las fuerzas paramilitares han sido las que han atacado a la policía nicaragüense, que pretendía proteger a la población de las revueltas.

Por la noche, cuando no hay manifestaciones pacíficas, hemos tenido ataques provocados por las fuerzas paramilitares, organizadas por gente que está en contra del Gobierno”, ha indicado. Estas fuerzas, según ha explicado, “son controladas por partidos políticos; algunos con representación en la Asamblea Nacional, otros no”.

Estados Unidos ha sido uno de los países que ha presionado en reiteradas ocasiones para que Ortega deje el poder. El exlíder de la revolución sandinista ha querido recordarle durante la entrevista a Donald Trump que las relaciones bilaterales han sido “muy dolorosas”, por lo que no quiere que la historia se repita. “Somos un país pequeño con una economía frágil, pero merecemos respeto”, ha concluído.

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