En una Venezuela dividida, el autoproclamado presidente venezolano, Juan Guaidó, reconocido ya por unos 50 países, advirtió el pasado domingo a las fuerzas armadas que el bloqueo de la entrada de ayuda humanitaria en el país es un “crimen contra la humanidad”.

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Esta advertencia se produce después de que la medicina y los alimentos enviados desde Estados Unidos fueran bloqueados por los soldados venezolanos en las fronteras, en un momento en el que la ayuda internacional es un tema central en la prueba de voluntades entre Guaidó y el presidente Nicolás Maduro, y en el que las fuerzas armadas de Venezuela son consideradas como el jugador  fundamental.

En el lado venezolano de la frontera, docenas de médicos protestaron el pasado domingo, exigiendo que se permita la ayuda. Uno de ellos era  el cirujano José Luis Mateus de la Riva, que acusó a Maduro de llevar la medicina venezolana a la “era medieval”.

“Hay personas responsables de esto y el régimen debería saberlo”, dijo Guaidó después de asistir a la misa del domingo con su esposa y su bebé de 20 meses. “Señores de las Fuerzas armadas, esto  es un crimen contra la humanidad”. También quiso advertir a los militares de que serían responsables de la muerte de los manifestantes, y se encargó de hacer un llamamiento al pueblo venezolano para realizar una marcha masiva el martes en memoria de las aproximadamente 40 personas muertas en disturbios desde el 21 de enero de este año.

Guaidó ha ofrecido una amnistía para los miembros de las fuerzas armadas que desaprueban a Maduro, pero el liderazgo militar todavía respalda públicamente al presidente. El domingo, el ejército venezolano anunció que había comenzado a realizar ejercicios, que se extenderían hasta el 15 de febrero en todo el país, para “reforzar la capacidad defensiva del país”.

Maduro no cede

En declaraciones a la AFP el pasado viernes, Guaidó prometió hacer “lo que fuera necesario” para “detener la usurpación” del poder y “salvar vidas”, sin descartar la posibilidad de autorizar la intervención extranjera. Y el domingo, dijo que cientos de voluntarios se habían inscrito durante el fin de semana para ayudar a traer ayuda a Venezuela, con más envíos que llegarían al vecino Brasil y en una isla del Caribe.

Guaidó reiteró el domingo que no negociaría con Maduro, ya que cree que Maduro usaría esas conversaciones para ganar tiempo.”La democracia está más cerca que nunca, el futuro es nuestro”, dijo.

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