La resistencia contra la deriva autoritaria del Gobierno de Polonia tiene nombre de mujer. Malgorzata Maria Gersdorf, presidenta del Tribunal Supremo, se rebela contra la reforma judicial que borra la separación de poderes.

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Su nombre es Malgorzata Maria Gersdorf y encabeza la rebelión polaca contra la deriva autoritaria del Gobierno. Se trata de la primera mujer en la historia de Polonia que ha accedido a la presidencia del Tribunal Supremo y se ha convertido en un símbolo en su país de resistencia ante la polémica reforma judicial que difumina la separación de poderes.

Desde este miércoles, el Gobierno del partido Ley y Justicia (PiS) tiene el control del Consejo Nacional de la Judicatura y del Tribunal Supremo a través de la designación de sus jueces. Una nueva ley reduce la edad de retirada obligatoria de los magistrados de los 70 a los 65 años, lo que supone la más que probable salida forzosa de 27 de los 72 jueces del alto tribunal antes de que finalice su mandato. Además, la nueva ley amplía el número de magistrados a 120, la mayoría de los cuales podrán ser nombrados por el Ejecutivo. Así pues, son medidas encaminadas a controlar el sistema judicial.

Malgorzata Maria Gersdorf, de 66 años, a la que esta reforma judicial le fuerza a renunciar, desafío este miércoles al Gobierno polaco presentándose en su puesto de trabajo. “He venido para defender la legalidad. Mi presencia aquí no es por política, estoy aquí para proteger el Estado de derecho”, dijo a su llegada al alto tribunal de Varsovia, arropada por cientos de personas, incluidos políticos de la oposición, que la felicitaban por su entereza ante la polémica reforma.

La ley establece que los jueces mayores de 65 años que deseen continuar en el cargo deberán expresarle su voluntad de hacerlo al presidente polaco, Andrezj Duda, quien podría renovarles su mandato por tres años más. Pero Gersdorf se ha negado a pedir una extensión de su mandato porque afirma que la Constitución polaca le permite seguir al frente de la institución hasta 2020 y, por tanto, éste “no puede ser suprimido o modificado por una ley de categoría inferior”, como la norma que reforma el Tribunal Supremo.

La batalla judicial ha llevado a miles de polacos a salir a la calle para protestar contra el Gobierno del partido nacionalista Ley y Justicia, que gracias a su mayoría absoluta ha logrado sacar adelante una serie de polémicas medidas, entre ellas la reforma del sistema judicial.

La Comisión Europea también se opone a esta reforma, que considera un ataque a la división de poderes y al estado de Derecho. Por ello, el lunes abrió un expediente contra Polonia al entender que esta norma socava el principio de independencia judicial -incluida la inamovilidad de los jueces- y, por tanto, incumple el Tratado de la UE y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

UN HISTORIAL SIN MANCHA

Gersdorf es licenciada en Derecho por la Universidad de Varsovia en 1975 y doctorada en 1981. Casada y madre de un hijo, ha dedicado toda su vida a la Justicia. Tras la caída del régimen comunista, trabajó en la Comisión de Conciliación Social, que ayudó a los presos políticos a volver al mercado laboral.

En 2005 fue nombrada vicerrectora de la Universidad de Varsovia y tres años más tarde asesora legal del TS, cuando fue propuesta como magistrada. Ocupó ese puesto seis años, hasta su elección como presidenta en sustitución de Stanislaw Dabrowski, fallecido antes de concluir su mandato. El de Gersdorf concluye en 2020 y, si no se muere antes, está determinada a cumplirlo.

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