El Patriarcado Latino en Jerusalén se ha mostrado contra la nueva ley israelí del Estado-Nación. Una ley fundamental y promulgada, aseguran, por razones políticas internas.

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‘Israel, el Estado-Nación del pueblo judío’ es la nueva ley fundamental promulgada recientemente y que define a Israel como el estado nación del pueblo judío. Algo que no proporciona ninguna garantía constitucional para los derechos de los indígenas y otras minorías que viven en el país, según destaca el Patriarcado Latino en Jerusalén.

“Los ciudadanos palestinos de Israel, que constituyen el 20%, están flagrantemente excluidos de la ley”, aseguran en una declaración. “Está más allá de la concepción de que una Ley con efecto constitucional ignora a un segmento completo de la población, como si sus miembros nunca existieran. La ley puede no tener efectos prácticos, sin embargo, envía una señal inequívoca a los ciudadanos palestinos de Israel, en el sentido de que en este país no están en casa”, dicen desde el Patriarcado Latino de Jerusalén.

Se quejan, además, de que el idioma árabe ha sido degradado de un idioma oficial a un idioma con “un estado especial”, y con el compromiso de trabajar en el desarrollo del asentamiento judío en la tierra, sin mencionar el desarrollo del país para el resto de sus habitantes.

“Esta Ley Básica es exclusiva en lugar de inclusiva, disputada en vez de consensuada, politizada en lugar de enraizada en las normas básicas que son comunes y aceptables para todas las fracciones de la población”, añaden.

Además, recuerdan que esta ley “contraviene directamente la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como la propia Declaración de Independencia de Israel”. “El primero garantizaba el establecimiento de un Estado judío al tiempo que garantizaba plenos derechos civiles a los árabes que vivían en él y, en el segundo, los fundadores del país se comprometían clara e inequívocamente a fomentar su desarrollo en beneficio de todos sus habitantes y garantizar la completa igualdad de derechos. derechos sociales y políticos para todos, independientemente de su religión, raza o sexo”.

“Esta ley contraviene y contradice la Ley Básica de ‘Dignidad y Libertad Humana’ promulgada en 1995 que garantiza el respeto de la dignidad de cada persona. Donde hay discriminación, no hay dignidad”, dicen.

“En otras palabras, la ley dice que no hay derechos iguales entre judíos y árabes y se niega a reconocer su existencia”, aseveran.

“Los ciudadanos cristianos de Israel tienen las mismas preocupaciones que cualquier otra comunidad no judía con respecto a esta ley. Instan a todos los ciudadanos del Estado de Israel que todavía creen en el concepto básico de la igualdad entre los ciudadanos de la misma nación, para expresar su objeción a esta ley y los peligros que de ella se derivan para el futuro de este país”, concluyen desde el Patriarcado Latino en Jerusalén.

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