Pedro Sánchez no es el único. Politicos de varios países del mundo, jefes de Estado incluidos, también han sido acusados de haber plagiado su tesis doctoral. Algunos dejaron el cargo.

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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se encuentra desde este miércoles en el ojo del huracán por su tesis doctoral. Algunos medios aseguran que plagió ese trabajo, aunque él lo ha negado rotundamente, anunciando acciones legales si no se rectifican esas informaciones. Además, publicará su tesis íntegra en Internet. Este caso se suma a los de Cristina Cifuentes, expresidenta de la Comunidad de Madrid, y Carmen Montón, exministra de Sanidad, que dimitieron por haber recibido trato de favor en sus másteres. Igualmente, el presidente del PP, Pablo Casado, también se está viendo afectado por el mismo asunto.

Lo cierto es que las acusaciones de plagio en trabajos universitarios o de currículums adulterados han sido causa en los últimos años de un amplio historial de escándalos políticos en todo el mundo, llevando en algunos casos hasta el extremo de acabar con la carrera política de sus protagonistas.

En Alemania hay varios políticos que han visto finiquitadas sus carreras por escándalos de plagio. Dos de los casos más destacados han tenido lugar durante el Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel.

Karl-Theodor zu Guttenberg dejó la cartera de Defensa en 2011 después de admitir haber copiado parte de su tesis (“inadvertidamente” y porque “había perdido la pista de sus fuentes”, según señaló).

“Debo darles la razón a mis enemigos cuando defienden que fui nombrado ministro de Defensa, no de autodefensa”, dijo zu Guttenberg en la rueda de prensa en la que anunció su dimisión. La Universidad de Bayreuth -en la provincia de Baviera, en el sureste del país- le revocó su doctorado.

Dos años más tarde, la titular de Educación alemana, Annette Schavan, hacía lo propio. Al contrario que zu Guttenberg, Schavan rechazó la decisión de la Universidad de Düsseldorf de quitarle el doctorado por haber plagiado parte de su tesis e insistió en llevar el caso ante los tribunales.

La conservadora anunció que dejaba su puesto porque “cuando un ministro de Educación demanda a una universidad, surgen las tiranteces para mi oficina, mi ministerio y para (mis compañeros de partido) los cristianodemócratas. Quiero evitar precísamente eso”. La apelación de Schavan fue rechazada y perdió el doctorado.

También en Alemania, la diputada del Partido Socialdemócrata, Petra Hinz, anunció en julio de 2016 su marcha del Bundestag después de que el diario ‘West Allgemeine Zeitung’ sacase a la luz que se inventó su currículum al demostrar que no tenía ni el título de bachillerato ni cursó estudios de Derecho.

Ministros de Educación salpicados por el escándalo

Otros tres titulares de Educación se vieron rodeados de escándalos relacionados trabajos académicos fuera de Alemania. Ioan Mang, exministro de Educación de Rumanía, presentó su dimisión en 2012 poco después de haber sido nombrado ministro por las sospechas sobre sendos plagios en ocho publicaciones científicas.

Pocas semanas después de la dimisión de Mang, se vivió otro caso en Rusia. El ministro de Educación, Vladimir Medinsky, fue acusado de haber plagiado parte de su tesis. En este caso, Medinsky todavía conserva su doctorado y su puesto.

Asimismo, la ministra de Educación de Eslovenia, Klavdija Markez, dimitió en abril de 2015, tras solo cinco días en el cargo, después de que la prensa relevase que plagió más de un tercio de su tesis de máster.

Jefes de Estado también implicados

Al otro lado del Atlántico, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Según una investigación llevada a cabo en 2016 por el medio local ‘Aristegui Noticias’ y corroborada por académicos, el mandatario, que dejará el cargo en unas semanas, copió parte de su tesis.

El de Peña Nieto no es el único caso de jefes de Estados. El ‘think tank’ estadounidense Brookings Institution acusó en 2006 al presidente ruso, Vladimir Putin, de haber plagiado parte de su tesis doctoral sobre economía.

Y otro caso de gran calado fue la polémica entorno a los estudios del expresidente de Hungría Pal Schmitt. El excampeón olímpico de esgrima y presidente húngaro desde agosto de 2010 hasta abril de 2012 tuvo que dimitir de su cargo por la presión ejercida desde el Parlamento después de que la Universidad Semmelweis de Budapest le retirase su doctorado tras determinar el plagio de 200 de un total de las 215 páginas que conformaban el trabajo.

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