Helsinki volverá a ser el escenario de una cumbre entre Estados Unidos y Rusia. La posición geográfica de Finlandia así como su neutralidad y amplia tradición de mediador entre las dos grandes potencias han sido claves en la elección de Donald Trump y Vladimir Putin.

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Donald Trump y Vladimir Putin tienen este lunes una cita en Helsinki. Concretamente, en el Palacio Presidencial, residencia del jefe del Estado finlandés. Allí, el presidente de Estados Unidos y su homólogo ruso celebrarán su primera cumbre bilateral, cuyo resultado se prevé incierto y que a buen seguro incluirá en la agenda los conflictos de Siria y Ucrania, pero que tendrá como telón de fondo la supuesta injerencia rusa en la campaña electoral que terminó llevando al candidato republicano a la Casa Blanca.

Aunque Trump y Putin se han visto en dos ocasiones en este periodo, en la cumbre del G20 en Hamburgo en julio de 2017 y en la cumbre Asia-Pacífico (APEC) en Vietnam en noviembre, la de Helsinki será su primera cumbre y también la primera entre los mandatarios de ambos países en ocho años, un periodo en el que la relación entre los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría ha tocado su nivel más bajo.

Pero, ¿por qué Trump y Putin han elegido la capital de Finlandia para celebrar este encuentro? Tanto la Casa Blanca como el Kremlin han acordado que éste es el lugar ideal para desarrollar este cara a cara por su espíritu neutral y por su amplia tradición de mediador entre las dos grandes potencias. Y es que el país es un puente habitual entre Occidente y Rusia.

Finlandia, con 5,5 millones de habitantes, se ganó su fama de neutralidad en los años 90, siendo definida por expertos como uno de los países más democráticos del mundo, sin restricciones de participación política, violencia o terrorismo. Mantiene desde hace décadas, con prudencia, el equilibrio entre pertenecer a Occidente y tener buenas relaciones con su país vecino del este. Es, por ello, que forma parte de la Unión Europea y del euro, pero no de la OTAN.

“Aunque hoy sigue la línea general de la UE respecto a Moscú, y aumenta la cooperación con Estados Unidos y la OTAN, el presidente finlandés, Sauli Niinistö, tiene una buena relación con Putin”, señala a ‘La Vanguardia’ Ryhor Nizhnikau, investigador sénior del Instituto Finlandés de Relaciones Internacionales y miembro de su programa sobre Vecindad Oriental de la UE y sobre Rusia. “Tradicionalmente, el Gobierno finlandés ha intentado cultivar unas buenas relaciones con Moscu”, subraya

Para Markku Kivinen, profesor y director de investigación en el Instituto Aleksanteri y en el Centro Finlandés para Estudios de Rusia y el Este de Europa de la Universidad de Helsinki, “Finlandia mantiene un diálogo sincero con Rusia, tanto sobre sus diferencias de opinión como respecto a sus intereses comunes en desafíos globales”.

“Logísticamente era un buen lugar, cerca de Moscú y cuadraba con el itinerario de Trump por Europa”, dice Alpo Rusi, profesor de Relaciones Internacionales y exdiplomático de Finlandia a BBC Mundo. Y es que la cumbre de Helsinki marca el cierre de un viaje de casi una semana del presidente estadounidense, que le ha llevado a Bruselas, Londres y Escocia.

UNA TRADICIÓN QUE VIENE DE LEJOS

La tradición de celebrar cumbres entre Estados Unidos y Rusia en Finlandia tiene su explicación en la posición geográfica del país nórdico, pero también en la historia. Helsinki se ganó por primera vez un lugar destacado como escenario de importantes encuentros internacionales en 1975, cuando fue la sede de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa que, en medio de la confrontación entre Este-Oeste, logró reunir a más de 30 estados pertenecientes tanto al bloque socialista como al capitalista.

Pero Helsinki ha sido escenario también de grandes encuentros en ocasiones anteriores, como el que mantuvieron en 1990 el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush H.W. y el presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov para hablar sobre la invasión de Irak a Kuwait.

Siete años más tarde, en 1997, se produjo la última gran cumbre de alto nivel entre Washington y Moscú celebrada en la capital finlandesa, cuando Bill Clinton y Boris Yeltsin se reunieron también en el Palacio Presidencial. Su agenda entonces estuvo marcada por el control de armas y la ampliación de la OTAN.

“Helsinki ha sido la sede de varias reuniones de alto nivel entre Rusia y Estados Unidos y estas han salido bien. Es un lugar fácil para venir y reunirse que ambos países pueden aceptar, sabiendo que por parte del anfitrión las cosas estarán bien organizadas y serán mantenidas en secreto”, comenta Charly Salonius-Pasternak, investigador del Instituto Finlandés de Relaciones Internacionales, en conversación con BBC Mundo.

PROTESTAS EN UNA CIUDAD BLINDADA

Ambos mandatarios ya han visitando antes capital finlandesa, aunque ésta será la primera vez que lo hagan oficialmente de manera conjunta. Putin ha estado en el país como presidente ruso en un total de cinco ocasiones entre los años 2001 y 2017, mientras que Trump ha acudido sólo una vez, durante un viaje de negocios en abril de 1992.

De manera paralela a este esperado encuentro, se han organizado diferentes protestas por las calles de la capital. Bajo el lema “La llamada de Helsinki”, la mayor de éstas marchas tiene previsto concentrar a unas 10.000 personas “en defensa de los derechos humanos, la democracia, la paz y la acción climática”, según explica la alianza de colectivos organizadores en Facebook.

Y es que la mayoría de los finlandeses tienen una opinión negativa de ambos mandatarios, según un reciente estudio publicado por ‘Seura’. El semanario finlandés cifra, en dicho sondeo, el rechazo a Trump en un 83% frente al 76% de Putin.

El dispositivo policial puesto en marcha para la cumbre en Helsinki incluye más de 2.000 agentes, que protegerán los alrededores del Palacio Presidencial donde tienen previsto reunirse, así como las instalaciones para los cerca de 1.500 periodistas acreditados de 61 países.

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