Donald Trump y Vladimir Putin exhiben total sintonía en su primera cumbre bilateral. Su encuentro no produce resultados, pero rompe el aislamiento de Rusia y refuerza al líder del Kremlin. El presidente de Estados Unidos trata a su interlocutor de forma más condescendiente que a sus aliados europeos y vuelve a negar la injerencia rusa en las elecciones.

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Tono relajado e incluso amigable. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de Rusia, Vladimir Putin, han exhibido sintonía en su primera cumbre bilateral. Su cita de cuatro horas en Helsinki (Finlandia) -dos horas de cara a cara y otras dos de almuerzo de trabajo con sus respectivos equipos- no ha servido para que ambas potencias lleguen a ningún gran acuerdo, como era previsible, pero sí que ha confirmado el ‘feeling’ que existe entre ellos. Ambos mandatarios han prometido una nueva era: “La Guerra Fría es cosa del pasado”.

Como expresaron después de su encuentro en rueda de prensa, Trump y Putin han restaurado la “confianza” entre los dos países hasta un “nivel aceptable”. En concreto, en palabras del presidente ruso, hasta “el nivel anterior de interacción en todos los asuntos de interés mutuo”.

“Las negociaciones con Trump han tenido lugar en una atmósfera abierta y constructiva. Creo que han sido exitosas y útiles”, ha añadido Putin. Trump, por su parte, que aseguraba antes de la cumbre que las relaciones entre Estados Unidos estaban “peor que nunca”, ha culpado a ambos países de ello y ha considerado que este el primer paso para dar la vuelta a la situación.

El magnate neoyorquino ha criticado que Estados Unidos no propiciara antes un “diálogo franco” con Rusia, alegando que “la diplomacia y el compromiso son preferibles al conflicto y la hostilidad”, no solo para los dos países, “sino para todo el mundo”, en contraste con las tesis de la prensa y los demócratas, “que solo quieren resistir y obstruir”.

Trump ha celebrado que Washington y Moscú por fin hayan empezado un “diálogo productivo”. A este respecto se ha jactado de que, aunque Putin es “un buen competidor”, palabras que ha considerado “un halago”, “en tan solo cuatro horas” de negociaciones han conseguido revertir la situación.

INJERENCIA RUSA

Uno de los principales temas de conversación ha sido la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, algo que investiga el fiscal especial Robert Mueller. Según han contado los dos mandatarios, Trump ha planteado la cuestión a Putin.

“Y he tenido que reiterar cosas que ya he dicho muchas veces, que el Estado ruso nunca interfirió y nunca va a interferir en asuntos internos estadounidenses, incluidos procesos electorales”, ha subrayado Putin, que ha reconocido por primera vez que prefería que ganara las elecciones el actual presidente.

“Hemos estado un buen rato hablando de eso y Putin tiene una idea interesante”, se ha limitado a decir Trump sobre las explicaciones de su par ruso. En su caso, ha preferido cargar contra el “desastre” de las pesquisas de Mueller para reiterar que “no hubo colusión”, “cero colusión”, entre su equipo y el Kremlin: “Mi campaña fue limpia”

Trump ha dejado claro que da más credibilidad a las declaraciones de Putin que a las conclusiones de sus servicios de inteligencia y a la investigación del fiscal Mueller. Para él, todo eso sólo es “una caza de brujas”.

El presidente estadounidense también ha preguntado a Putin acerca de los doce agentes rusos que fueron imputados el pasado viernes por el Departamento de Justicia por lanzar un ciberataque contra el Comité Nacional Demócrata, el órgano ejecutivo del Partido Demócrata, para extraer y manipular información sobre la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton.

Putin ha contestado que no conoce el detalle de la acusación, pero se ha comprometido a indagar. “Ha dicho que no fue Rusia y no encuentro ninguna razón para que lo sea”, ha espetado Trump, al tiempo que ha criticado el trabajo del FBI en este caso: ¿Por qué no accedieron al servidor? (…) Quiero ver el servidor” (…) ¿Qué ha pasado con los emails de Hillary Clinton? Hay 33.000 emails que simplemente no están”.

COOPERACIÓN EN SIRIA

Los líderes mundiales han abordado además “un amplio rango de temas clave para los dos países”, entre los que destaca la guerra civil en Siria. La cooperación entre Estados Unidos y Rusia “podría salvar cientos de miles de vidas”, ha destacado Trump. Putin ha coincidido en que Siria podría ser “el primer ejemplo de trabajo conjunto exitoso”.

Han hablado asimismo de proliferación nuclear, en el contexto de la reanudación de los contactos para la desnuclearización de Corea del Norte, gracias a la histórica cumbre protagonizada el 12 de junio en Singapur por Trump y Kim Jong Un. “Ha sido posible porque el presidente Trump se unió al proceso de solución”, ha valorado Putin.

“También hemos discutido sobre el terrorismo islámico que tanto Rusia como Estados Unidos han sufrido. Mantendremos un canal de comunicación abierto entre nuestras agencias de seguridad para combatir esta amenaza global”, ha anunciado el dirigente norteamericano.

A pesar del buen todo general, Putin ha expresado delante de Trump su “preocupación” por la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán. En su opinión, “gracias al acuerdo nuclear, Irán se ha convertido en el país más controlado del mundo” en lo relativo a la industria atómica.

Ha sido un día tan “constructivo” que Trump ha vaticinado nuevos encuentros: “A los dos países nos interesa continuar esta conversación. Nos reuniremos otra vez en el futuro”.

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