Los días 19 a 21 de febrero se celebra en Madrid el “20 Encuentro Nacional de Salud y Medicina de la Mujer” (SAMEM). En el transcurso de este 19 de febrero, la Dra. Carmen Pingarrón Santofimia, Jefa de Equipo de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José ha ofrecido una ponencia sobre “Necesidades médicas de la mujer madura”.

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Como pone de manifiesto la Dra. Pingarrón, “en este nuevo siglo ha cambiado radicalmente el estilo de vida de las mujeres y ha mejorado exponencialmente su calidad de vida”. Sin embargo, señala, teniendo en cuenta que la esperanza de vida de la mujer llega a día de hoy a superar los 87 años de media, cada vez hay en nuestra sociedad más mujeres menopaúsicas, de forma que un alto porcentaje de mujeres pasarán al menos 1/3 de su vida en esta etapa.

En España tenemos alrededor de 4 millones de mujeres menopaúsicas.

La menopausia se define como el cese de la función ovárica durante más de 12 meses, lo que provoca que caigan los niveles de estrógenos y progesterona y que aparezcan los síntomas derivados de esta falta de hormonas.

Hay 3 grandes grupos de síntomas a tener en cuenta para tratar y mantener la calidad de vida de las mujeres menopaúsicas:

  • Síntomas vasomotores o sofocos.
  • Síntomas de atrofia vulvovaginal y urinaria.
  • Síntomas derivados de la pérdida de masa ósea. Osteoporosis.

Los sofocos afectan al 70% de mujeres y se producen de día y de noche, debido a la falta de hormonas en el sistema límbico. Alteran el sueño, y como consecuencia por la falta de descanso, se disminuye el rendimiento laboral y se aumenta la irritabilidad. Además, la disminución de hormonas también disminuye la líbido, y altera la vida de pareja.

Debido a la falta de hormonas, se producen cambios a nivel de las células vaginales, que hacen que disminuyan las secreciones habituales, y aparezcan la sequedad y la atrofia de los tejidos de vagina y vulva. Esto hace que en un 50% de mujeres las relaciones sexuales se vuelvan difíciles y dolorosas.  Además, la atrofia uretral junto con la debilitación del suelo pélvico, dan paso a la aparición de las incontinencias.

Debido a la disminución de los estrógenos, comienza a disminuir la densidad mineral del hueso, haciéndose más frágil y vulnerable a fracturarse en cualquier caída. A partir de los 50 años, casi la mitad de las mujeres pueden sufrir una fractura osteoporótica. ”Un problema de salud tan importante -señala Pingarrón-, que si sumamos todos los infartos de miocardio, todos los accidentes cerebrovasculares (ACVAS) y todos los cánceres de mama, no llegaríamos al total de fracturas osteoporóticas”.  Las principales fracturas son las de Colles o de muñeca, las vertebrales y las de cadera. Es importante prevenir la cascada fractuaria, ya que las fracturas de muñeca quintuplican el riesgo de fracturas vertebrales y esta duplican el riesgo de fractura de cadera.  Esta ultimas cursan con un 20% de mortalidad y de las que sobreviven, la mitad quedan con un grado de discapacidad elevado.

Por todo ello, indica la Dra. Pingarrón, hay que aportar soluciones preventivas y de tratamiento para los cuidados médicos destinados a la mujer madura.

  1. Dieta y ejercicio.  Dieta rica en omega 3, calcio, vitaminas, minerales y proteínas.
  2. El tratamiento de los sofocos puede realizarse si son leves con isoflavonas o derivados del polen, pero si son moderados o importantes, debe emplearse la ”terapia hormonal sustitutiva”, que además ralentiza la pérdida de densidad ósea y aporta protección a nivel cardiovascular.
  3. La atrofia vulvovaginal también conocida como Síndrome Genitourinario de la Menopausia tiene diferentes tratamientos en función de su severidad.  Si es leve, podemos recurrir a hidratantes o lubricantes, pero si es moderada o severa, debemos emplear tratamiento no hormonal por vía oral, como ospemifeno o recurrir al láser vaginal.
  4. Osteoporosis: es importante hacer una buena historia clínica donde se identifiquen factores de riesgo y antecedentes familiares o personales de fracturas y, si es posible, hacer una densitometría ósea.

Como se comentaba anteriormente, se comenzaría con la terapia hormonal sustitutiva si la paciente tiene sofocos; si no es así, en estos primeros años también se dispone de los SERM, que son fármacos que simulan la actividad de los estrógenos en ciertos tejidos, mientras que inhiben su acción en otros. Y continuaríamos con los clásicos bifosfonatos, que son la terapia más utilizada en osteoporosis, o con denosumab.

Por último, señala la Dra. Pingarrón, es importante aportar niveles adecuados diarios de calcio y vitamina D. Los últimos documentos de consenso sitúan las necesidades diarias de aporte de calcio alrededor de 500 mg. y de vitamina D alrededor de 1.000 unidades diarias.

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