No hay que entrar en pánico por el coronavirus. Los expertos no se cansan de repetir estos días que hay suficientes razones y datos para estar tranquilos respecto a esta nueva enfermedad.

El miedo a lo desconocido lleva a muchos al pánico. Y eso es lo que está ocurriendo con el coronavirus. Los bulos en las redes sociales, el aumento de casos y la locura colectiva que se ha desatado en algunas zonas ha llevado a muchos a preocuparse más de la cuenta. Los expertos insisten en repetir que hay razones y datos suficientes para no temer al virus, aunque eso no signifique tomarlo como un tema banal.

Hay motivos de sobra para estar más tranquilos que asustados, insisten los expertos. Y es que se trata de una especie de gripe común. Pero que, como nueva afección, se desconoce su comportamiento. La tasa de mortalidad es baja, aunque se extiende con rapidez, a tenor de las cifras en todo el mundo.

España registra ya 12 casos confirmados. Dos en Madrid, dos en Cataluña, dos en la Comunidad Valenciana, cuatro en Tenerife, uno en La Gomera y uno en Sevilla. A ellos hay que sumar los dos que se curaron hace ya días en La Gomera y en Mallorca.

Pese a ello, los datos llevan a la calma ante el coronavirus. Repasamos las razones que demuestran que hay que estar tranquilo ante el Covid19.

Virus nuevo

Al tratarse de un virus nuevo, las alarmas saltan rápidamente. Pero en las dos últimas décadas se han producido brotes similares. El SARS surgió en 2002 en China. Se registraron más de 8.000 casos en el mundo y su tasa de mortalidad fue del 10%. Tras ser controlado, se extinguió y actualmente no tiene actividad.

En 2012 llegaría el MERS en Arabia Saudí. Persiste en la actualidad y su letalidad está cercana al 35%. Pero es difícil de contagiarse.

También se convirtió en pandemia la gripe A en 2009. Y como los dos anteriores, fue controlado y su incidencia en la actualidad es muy baja.

De esas experiencias anteriores surgen ahora los protocolos de aislamiento. Que buscan evitar la pandemia, pese a que la tasa de mortalidad es muy baja.

Como una gripe

En el 80% de los casos, los pacientes sufren los mismos síntomas que los de una gripe e incluso un catarro común. Un cuadro leve que se cura con paracetamol o medicamentos específicos para virus.

El paciente de Castellón relataba precisamente a sus amigos y familiares que el coronavirus es como una gripe. Que se encontraba bien y que no tenía problemas más allá de los típicos de un constipado.

En muchos casos, incluso, los pacientes se curan de forma espontánea, sin necesidad de tratamientos.

Baja mortalidad

Las cifras de mortalidad del coronavirus son muy bajas. Oscila entre el 0,7% y el 2%. Puede incrementarse en ancianos o en personas con patologías previas. Se desconoce, eso sí, qué factores influyen para la mala evolución del virus.

De hecho, los expertos aseguran que tiene una tasa de mortalidad inferior incluso a la gripe común. Y hay quien incluso especifica que los muertos son ‘con’ coronavirus y no ‘por’ coronavirus. Es decir, que se trata de personas con enfermedades crónicas.

Sanidad preparada e investigación

El Sistema español Público de Sanidad está preparado para el coronavirus. Dispone de todos los medios para diagnosticar y tratar los casos, igual que otras infecciones víricas.

Además, la investigación avanza, sobre todo para atajar los casos más severos. EEUU, Australia y China tienen ya vacunas listas para ser probadas contra el coronavirus. Empezarán sus ensayos clínicos en breve. Aunque tendrán que pasar aún varios meses para comprobarse su efectividad.

Medidas de prevención fáciles

Las medidas de prevención para evitar contagios son fáciles de llevar a cabo. Desde lavarse las manos frecuentemente a taparse con el codo o pañuelos desechables al estornudar o toser.

Medidas recomendadas por la OMS y que no difieren de las que se aconsejan para evitar otras enfermedades como la gripe.

Los expertos recuerdan además que si se compara el coronavirus con otras enfermedades se puede estar tranquilo. Así, en España, enfermedades de transmisión sexual que están repuntando son, por ejemplo, más graves. Ni mucho menos se trata tampoco de casos como los del ébola o la tuberculosis, cuya tasa de mortalidad es muchísimo más alta.

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