La sociedad está envejeciendo y la edad es el principal factor de riesgo para el cáncer. Consciente de ello, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, integrado en la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha celebrado su IV Jornada de Oncogeriatría. Oncogeriatría y Prehabilitación, un encuentro en el que los expertos insistieron en la importancia de introducir en la práctica clínica esta última disciplina, la prehabilitación.

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“Teniendo en cuenta el impacto que los tratamientos del cáncer suponen en los pacientes, en especial en los adultos mayores, tiene todo el sentido prepararse para ello”, señala el Dr. Javier Martínez Peromingo, especialista en Geriatría del centro, lanzando una pregunta cuya respuesta despeja todo tipo de dudas: “¿Usted correría una maratón sin prepararse antes?”.

Así, durante la jornada, que contó con la participación del Dr. Enrique Soto, de México, una de las figuras mundiales más relevantes en el campo de la Oncología Geriátrica, se trató cómo ha de ser una consulta de Oncogeriatría, en la que se debe comprender que hay mucho que hacer antes de prescribir y aplicar un determinado tratamiento. “Los oncólogos, geriatras, internistas, hematólogos, oncólogos radioterápicos, fisioterapeutas, endocrinos y nutricionistas somos ese equipo que ayuda, prepara y acompaña al paciente hasta llegar a la meta”, apunta el apunta el Dr. Martínez Peromingo.

Una apuesta por el tratamiento del cáncer en el adulto mayor

El abordaje integrado de la Oncogeriatría en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos contempla que los pacientes en riesgo sean derivados a la Consulta de Oncogeriatría, donde se les realiza una valoración geriátrica integral (VGI), sistema que, además de clasificar a los pacientes según su fragilidad, “permite detectar e intervenir sobre déficits potencialmente reversibles, como la malnutrición, el deterioro funcional o la polifarmacia, así como hacer intervención cognitivo-afectiva, si fuera necesario, o intervención social”, especificó la Dra. Ana Isabel Hormigo, geriatra de la Fundación Jiménez Díaz, durante su intervención en la jornada.

La jornada contó con la participación de muchos y muy experimentados especialistas en la materia
La jornada contó con la participación de muchos y muy experimentados especialistas en la materia

Tras esta valoración, los pacientes son clasificados en cuatro grupos: tipo I o robusto, tipo II o prefrágil, tipo 3 o frágil y tipo 4 o de mal pronóstico. “Los datos obtenidos se integran con el resto de información clínica y ayudan a tomar decisiones en los Comités de Tumores cuando se discute entre todo el equipo cuál es la mejor estrategia de tratamiento para cada paciente”, indica por su parte el Dr. Raúl Córdoba, especialista en Hematología del mismo hospital madrileño y vicepresidente del Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG) de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).

Dicho abordaje permite una visión holística del paciente y la toma de decisiones por parte de todo el equipo, analizando cada caso de manera individual. “La edad no debería ser un criterio de exclusión para que un paciente mayor reciba un tratamiento oncoespecífico -resalta la Dra. Hormigo-. El envejecimiento es un proceso muy heterogéneo y la edad funcional/biológica en muchos casos es diferente de la edad cronológica, lo que supone que no todos los pacientes puedan ser abordados de la misma forma”.

El abordaje de la Oncohematogeriatría y la fragilidad del paciente

Tal y como comenta la especialista, la Oncohematogeriatría nace con el objetivo de ayudar en la toma de decisiones y en la atención de estos pacientes, con una aproximación multidisciplinar y multidimensional, intentando revertir déficits detectados y optimizar la atención global del paciente. “El desarrollo de esta especialidad está suponiendo un reto en el cribado de la fragilidad y su abordaje en pacientes con neoplasias solidas o de la sangre, ya que la fragilidad se ha visto implicada en múltiples estudios como causante de un aumento de toxicidad, reducción de supervivencia, morbimortalidad, etc”.

En este proceso, resulta fundamental un abordaje multidisciplinar en el que cada especialista aporte sus conocimientos y experiencia para brindar, de forma individualizada, los mejores cuidados al paciente. “De esta manera, hemos podido ver cómo los diferentes especialistas trabajamos en el tratamiento del paciente mayor con tumores sólidos y hematológicos”, concluye el Dr. Córdoba.

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