El jefe del servicio de Oftalmología del Hospital La Luz de Madrid, el doctor Juan Donate López, advierte que hoy en día es “imperdonable” no adelantarse al glaucoma por las técnicas diagnósticas y los tratamientos que hay actualmente disponible.

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Según este especialista y con motivo de la celebración del Día Mundial del Glaucoma, “en la actualidad tenemos una amplia variedad de técnicas diagnósticas que nos marcan el riesgo, un gran catálogo de fármacos que se adaptan a casi cualquier circunstancia y fantásticas soluciones quirúrgicas, incluyendo microválvulas que, con procedimientos seguros, permiten normalizar aquellas condiciones que pueden llevarnos a una ceguera irreversible, hoy evitable”.

El doctor Donate afirma que la relación entre la presión intraocular y la irrigación del nervio determina la salud del nervio óptico, por lo que ha destacado la importancia de que el oftalmólogo calcule este balance cuando vea el aspecto del nervio y mida la presión.

La presión es el factor más determinante en cualquier caso y es por ello, cuando el valor de ésta no está dentro de los márgenes que se entienden por normales (por debajo de 22mmHg), debe ser corregida. Tal y como explica el experto, “antes de nada siempre se ha de poner en el contexto del paciente pues una cifra no tiene el mismo valor para todo el mundo y hay muchas variables que pueden modificar el valor de esa cifra”.

Si la presión está por encima de lo indicado –continua el doctor Donate -,  el nervio sufre, y empieza a fracasar, primero de manera silente, sin avisar ni generar alarma, cediendo en el campo visual periférico, permitiendo que la visión central, la fina y del detalle, continúe totalmente operativa. No obstante, poco a poco se va cerrando el campo y en algunas momento se empieza a ser consciente de que algo va mal, hay problemas con las condiciones de luz desfavorables, se pierde la visión periférica y algunas funciones, como la adaptación a entornos cambiantes de iluminación son deficitarias.

“Es en esos momentos cuando aparece el glaucoma, el cual ya es “irreversible”. Por tanto el glaucoma es ya un estadio patológico de nuestro nervio óptico en el que varios factores han conseguido que fracase en su función y, de esos factores, el más fácilmente detectable, y en el que más se puede intervenir, es en la presión intraocular. Por todo ello, si hay sospecha, o incluso si no la hay pero tenemos la precaución de vigilar la presión ocular como una variable importante de nuestra salud, podremos evitar en un gran porcentaje de casos, una enfermedad que cuando aparece en nuestra vida, no se va y cuando llega no avisa”, concluye Juan Donate.

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