Los servicios de Radiología Vascular e Intervencionista y de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz realizaron recientemente una intervención de secuestro pulmonar a una paciente de tan sólo 19 meses mediante un procedimiento de embolización con control clínico posterior, como alternativa a la cirugía clásica, que resultó un éxito y permitió dar de alta a la pequeña tan sólo 48 horas después de la operación.

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El secuestro pulmonar es una malformación congénita que sufre entre el 0,15 y el 1,8 por ciento de la población general caracterizada por la presencia de tejido pulmonar displásico que no se comunica con el árbol traqueobronquial y tiene un suministro arterial sistémico aberrante, pudiendo ser intra o extra lobular. Dicha malformación puede producir infecciones de repetición con la consiguiente destrucción del parénquima pulmonar, y en los casos más graves, hemoptisis o hemorragias pulmonares, e incluso hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca congestiva severa que podría conducir a un fallo cardíaco.

Por ello, el Dr. Eduardo Crespo Vallejo, jefe de Radiología Vascular e Intervencionista de la Fundación Jiménez Díaz y de los hospitales públicos gestionados por Quirónsalud en la Comunidad de Madrid, subraya la importancia de realizar “un diagnóstico y tratamiento precoz de estas malformaciones congénitas en caso de repercusión hemodinámica o infecciones de repetición” dirigido a prevenir el desarrollo de complicaciones.

La embolización de los vasos sistémicos en los secuestros pulmonares, posible gracias al avance de las técnicas de radiología vascular intervencionista y a los nuevos materiales endovasculares disponibles, “se presenta en la actualidad como una alternativa terapéutica factible, y un recurso a tener en cuenta en casos seleccionados, que puede incluso constituir la primera línea de tratamiento en centros experimentados”, asegura el especialista.

A la izquierda, radiografía de tórax seis meses antes de la intervención; a la derecha, radiografía de tórax 24 horas después de la embolización
A la izquierda, radiografía de tórax seis meses antes de la intervención; a la derecha, radiografía de tórax 24 horas después de la embolización

Así, continúa, este procedimiento se posiciona ya como “la gran alternativa” al tratamiento de elección hasta el momento para esta patología, que se ha basado en la lobectomía pulmonar con resección del lóbulo pulmonar afecto.

Y es que, al tratarse de una técnica menos invasiva que la intervención quirúrgica clásica, entre los beneficios de la embolización destacan la reducción de riesgos operatorios y complicaciones postoperatorias, la disminución del tiempo de hospitalización, la ausencia de cicatriz postquirúrgica y el hecho de que evita la aparición de la escoliosis y pectus excavatum asociados a las toracotomías. “Se han descrito incluso involuciones totales de las lesiones parenquimatosas tras la embolización”, asevera el Dr. Crespo, añadiendo que “en caso de fallo del tratamiento endovascular, este abordaje no impide la prescripción de la exéresis quirúrgica incluso mediante técnicas mínimamente invasivas”.

35 minutos en quirófano y alta en 24 horas: evolución positiva en casa

El caso recientemente intervenido en la Fundación Jiménez Díaz de forma multidisciplinar por los doctores Crespo y Álvaro Villalba, de la Sección de Radiología Vascular, y Gloria Pérez y Pablo Aguado, del Servicio de Cirugía Pediátrica, ha sido un ejemplo claro del éxito de esta alternativa terapéutica en pacientes correctamente seleccionados.

Se trataba de una paciente de 19 meses con diagnóstico prenatal de malformación pulmonar: un secuestro pulmonar intralobar en lóbulo inferior derecho con una rama aferente procedente de la aorta abdominal de 4 mm de calibre y un drenaje venoso a las venas pulmonares, confirmado mediante radiografías y angioTC, que había presentado varios procesos infecciosos.

“El procedimiento se realizó en 35 minutos y la paciente ha tenido una evolución muy positiva, siendo dada de alta a las 48 horas”, explica el jefe de Radiología Vascular e Intervencionista de la Fundación Jiménez Díaz, quien confía en que la pequeña siga la misma trayectoria en los próximos meses. El protocolo establecido de seguimiento, que incluye una radiografía de control a las 24 horas de la intervención y sucesivas seriadas cada seis meses, lo confirmará.

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