Dar a luz es el acontecimiento más feliz por el que se acude a un hospital. Es el final de un proceso apasionante que, en circunstancias normales, se extiende a lo largo de unas 40 semanas y que marca el inicio de otro aún más deseado: la llegada al mundo de un ser humano, el inicio de una vida en cuyo recorrido toda información, ayudas y consejos son bienvenidos.

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Consciente de ello, el Hospital General de Villalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ofrece a las futuras madres una “atención humanizada, personalizada y respetuosa, y un seguimiento integral y multidisciplinar desde el inicio del embarazo hasta más allá del parto”, explica la Dra. Mercedes Andeyro, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia. Todo “poniendo a la gestante en el centro de la atención recibida, haciéndola partícipe de todas las decisiones que afecten al embarazo y convirtiéndola, junto al bebé, en protagonista del nacimiento a través de una política de humanización en el trato y tratamiento desde el principio al fin del proceso, para darle el más completo servicio, y de la mayor calidad posible”, añade.

Esta filosofía, siempre en revisión y mejora constante, nació con la puesta en marcha del centro, hace ya más de cuatro años, y se ha mantenido trasversal a lo largo de los 2.800 partos atendidos en el hospital desde entonces, guiados por un objetivo de personalización en la atención e intervencionismo mínimo que le ha permitido mantenerse dentro de las ratios de cesáreas recomendados por la Organización Mundial de la Salud, en torno al 18 por ciento.

Protagonista, desde el inicio del embarazo Así, desde las primeras semanas del embarazo se establece un control precoz, periódico y completo del mismo, en coordinación y comunicación permanente con Atención Primaria para garantizar la continuidad asistencial, dado que el seguimiento del embarazo y posparto es compartido entre los dos niveles asistenciales, especialmente con las matronas de los centros de salud de acuerdo con el calendario de seguimiento del embarazo de bajo riesgo, y en el que se programa un calendario de visitas a lo largo de toda la gestación. Este, junto a la información incluida en la carpeta del embarazo y el asesoramiento de los profesionales del hospital, permite a la gestante involucrarse en éste, controlar los tiempos, ser conocedora de las pruebas que van a realizarse y sentirse protagonista de su embarazo desde el principio.

En este periodo, la Unidad de Fisiopatología Fetal del hospital permite la identificación y seguimiento de las gestaciones de alto riesgo obstétrico, mientras que la Unidad de Ecografías Obstétricas y Diagnóstico Prenatal posibilita la realización de pruebas de control, desde las ecografías obstétricas hasta las técnicas de diagnóstico prenatal invasivas -solo en los casos necesarios-, como la amniocentesis genética y la biopsia corial y las de diagnóstico prenatal no invasivo, “que no implican riesgo para la gestante ni para su futuro hijo”, asevera la ginecóloga.

Además, en estos meses paciente y acompañante pueden asistir a la Escuela de Padres, en la que se imparten nueve sesiones que informan en materia de maternidad y crianza, centrándose en todo tipo de conocimientos relacionados con el parto, el postparto, la lactancia y los primeros cuidados del recién nacido; y, para que la gestante se familiarice con las instalaciones del centro y conozca a parte de su equipo de Obstetricia antes del parto, puede realizar una visita guiada al bloque obstétrico junto a una matrona, un ginecólogo, un anestesista y un neonatólogo, durante las que estos profesionales resuelven todas las posibles dudas que puedan surgir.

Y por supuesto, la embarazada participa siempre en las decisiones que afecten a este momento diseñando su plan de parto personalizado, flexible en función de las necesidades o preferencias del momento. Para ello, el hospital le ofrece una consulta con la matrona sobre este documento, en la que puede manifestar sus deseos y expectativas en relación al desarrollo de los acontecimientos el día del nacimiento individualizando su caso, así como un programa de parto de baja intervención y, en caso de que deba realizarse una cesárea, un programa de mínima intervención que favorece un proceso humanizado y el contacto de madre e hijo lo antes posible.

Parto individualizado y respetuoso, y cuidados en el postparto

Llegado el momento del parto, el hospital tiene cuatro paritorios dotados con cama de parto multiposición, baño y todo lo necesario desde el punto de vista médico para el control de la paciente y el recién nacido, y que “acaban de ser renovados para ofrecer un espacio más cercano y confortable y que responda a todas las demandas de las pacientes”, relata la Dra. Andeyro, mencionando elementos para favorecer el proceso de parto natural como pelotas, espejos, aromaterapia o música. Igualmente, cuenta con todos los medios para aliviar el dolor, desde la analgesia epidural hasta la inhalada a demanda, y se trabaja para incorporar la “walking epidural”, las sillas de parto y las lianas para adaptarse a la postura elegida por la paciente.

Un quirófano obstétrico para cesáreas, en las que, como en el caso de los partos vaginales, también podrá estar presente el acompañante para no romper en ningún momento la unidad familiar deseada por la gestante y dos salas de observación completan el bloque.

En todos los casos, la asistencia al parto es respetuosa con su evolución natural y fisiológica, personalizada para cada caso y con el menor intervencionismo posible, aplicando el programa piel con piel con el bebé desde el primer momento y durante las dos primeras horas tras el nacimiento, tanto en los partos como en las cesáreas, y favoreciendo así la lactancia materna para facilitar la adaptación del recién nacido a su nueva vida y el vínculo con la madre.

Ya en el área de Hospitalización Materno-Infantil, la nueva familia contará con habitaciones individuales con baño y todas las comodidades necesarias, así como el asesoramiento de las enfermeras de esta área, especialmente cualificadas para ayudar a la madre en la instauración de la lactancia materna, con la que el hospital está muy comprometido.

Pero la atención al nacimiento por parte del centro no acaba con éste, ya que ofrece servicios adicionales que prolongan la asistencia a las primeras semanas de vida del bebé, tales como un servicio telefónico de asistencia a la lactancia materna, atendido las 24 horas del día por una matrona; y un Taller de Primeros Pasos, con cuatro sesiones mensuales que informan sobre la recuperación en el postparto, los primeros auxilios del bebé y cómo favorecer el vínculo con él.

Todo un glosario de acciones y servicios con los que el hospital persigue humanizar la experiencia del embarazo y el nacimiento de un bebé, y que acaba de completarse con la instalación de unas cámaras web en las cunas de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, que complementan la atención sanitaria que los pequeños reciben en ella en un ejercicio de transparencia que mejora la calidad asistencial percibida por los padres y aumenta su tranquilidad.

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