La infección por virus del papiloma humano (HPV) se ha asociado a procesos malignos urogenitales y anales, como el cáncer de cuello de útero, el cáncer de vulva, cánceres de orofaringe y ciertos tipos de cánceres de piel. Se ha sugerido que la infección por HPV aumenta el riesgo de ciertos cánceres urológicos.

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La mayoría de los individuos sexualmente activos se infectan con HPV a lo largo de su vida, pero para la mayoría de ellos, la infección por HPV es asintomática, autolimitada y, por lo general, es “aclarada” por el sistema inmunitario del huésped. Se estima en una auto-eliminación del 49% de la infección por HPV después de 3 años.

Según explica el Dr. Alberto Pérez-Lanzac, especialista de la Unidad de Urología y Andrología del Hospital Ruber Internacional, “la infección por HPV de alto riesgo se ha asociado fundamentalmente al cáncer de pene. En el cáncer de pene, se ha detectado ADN del VPH en porcentajes del 40% al 100% de los tumores analizados. La prevalencia del VPH en la neoplasia intraepitelial peneana varía entre el 60% y el 100%”.

Para el jefe de la Unidad de Urología del Hospital Ruber Internacional, Dr. Antonio Allona, “no hay relación del HPV con el cáncer de próstata, de riñón o de testículo. Sin embargo, parece que hay una relación entre la infección por HPV y el cáncer de vejiga pero aún está con concretar su verdadero papel”.

Además, “los serotipos de HPV de bajo riesgo, 6, 11, 40, 42, 43, 44, 53, 54, 61, 72, 73 y 81 se asocian a lesiones benignas como las verrugas genitales o condilomas acuminados”, afirma Pérez-Lanzac.

“Los tipos de alto riesgo más preocupantes como el HPV-16 y el HPV-18, se asocian con lesiones que tienen cierta tendencia a volverse malignas. El VPH-16 causa aproximadamente el 50% de los casos de cáncer de cuello uterino, mientras que el VPH-18 se considera responsable de aproximadamente en el 15% al 20% de estos tumores. También se han  relacionado con carcinomas de células escamosas, además del cáncer cervical, como el cáncer vulvar, anal y un subconjunto de carcinomas orofaríngeos, así como ciertos tipos de cáncer de piel”, asegura Allona.

En el caso del cáncer de ano, la prevalencia de ADN del VPH detectada en los pacientes está entre un 80% –100% y hasta en un 94,9% de los casos fueron positivos para HPV-16. Además, la infección por HPV de alto riesgo causa el 5% de todos los cánceres, incluyendo el cáncer del ano y el de orofaringe (las amígdalas, la lengua, la laringe, la cabeza y el cuello).

Los doctores Allona y Pérez-Lanzac, aseveran que el diagnóstico se basa en la detección del ADN del virus en las zonas expuestas o donde hay lesión. Este estudio se puede acompañar con un estudio de sangre para detectar los anticuerpos. En la mujer está muy extendido el uso del examen citológico, el famoso de Papanicolaou.

“Muchos de estos enfermos –continua Pérez-Lanzac -, tendrán que ser revisados por otros especialistas. En el Hospital Ruber Internacional se ha constituido un equipo multidisciplinar formado por especialistas en urología, ginecología, del aparato digestivo, otorrinolaringología, inmunología y especialista en laboratorio y análisis clínicos”.

Se hará tratamiento de una forma local en el caso de que hubiera lesiones. “En el caso de un cáncer de pene o condilomas de gran tamaño será necesaria la cirugía. También se pueden aplicar tratamientos tópicos si el tamaño es más reducido”, concluye el Dr. Antonio Allona.

Hay que reforzar la inmunidad del enfermo, lo que puede necesitar de hasta 6 meses de terapia. Igual de importante que los tratamientos locales, es hacer una buena prevención, por lo que habrá que tratar a los contacto expuesto a contagio”, afirma el Dr. Alberto Pérez-Lanzac.

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