El 1-O no es un referéndum. “Es un engaño”, aseguran en el perfil de Twitter del PSC, donde han explicado las 6 cosas que no tendrá esa llamada a urnas y, que por tanto, lo desacreditan como una consulta ciudadana.

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“Que no os enreden”, dicen desde el perfil del PSC en Twitter, donde además lo acompañan del hastag #esonoesunreferendum escrito en catalán.

En una foto, los socialistas catalanes explican qué 6 cosas no tendrá el 1-O y que, además de que sea ilegal, evita que eso puede llamarse referéndum.

“El 1-O no es un referéndum, es un nuevo engaño a la ciudadanía de Cataluña”, explican en el perfil, donde explican a continuación en una foto las cosas que faltarán ese día en el que los independentistas creen que empezarán a construir un nuevo país separado de España.

En un primer punto, el PSC recuerda que ese referéndum no tendrá la habitual exposición pública del censo electoral. “No se podrá comprobar ni pedir reclamación”, aseguran los socialistas catalanes, como sí ocurre en un referéndum legal o en cualquiera de las elecciones que se celebran en el país.

Lo segundo que no habrá en el 1-O es la tradicional tarjeta del censo, que cada ciudadano llamado a urnas recibe en su casa. Al no poder disponer de los datos del censo, no se podrán enviar a los hogares la tarjeta en la que se suele indicar el colegio, la sección y la mesa en la que cada persona tiene que votar.

El voto por correo tampoco tendrá lugar. Si en cualquier elección autonómica, municipal o nacional los ciudadanos tienen posibilidad de dejar su voto en Correos en previsión de que estén ausentes el día de la votación, en este referéndum ilegal no podrá ejercerse.

El cuarto de los elementos que faltará el 1-O para poder llamarlo referéndum es el de votar desde el extranjero. Cualquier catalán que viva fuera y tenga derecho a voto en Cataluña no podrá participar. Los dos puntos últimos están sin duda relacionados con el hecho de no poder contar con el censo electoral.

En los mismos colegios de votación, si es que llega a abrirse alguno, no podrán encontrarse dos detalles fundamentales que convertirían esa consulta en un referéndum al uso. El primero de ellos es la cabina para garantizar el secreto al voto. Si ya han tenido problemas para encontrar quien les haga las urnas, mucho más para instalar cabinas individuales.

El último elemento que faltará serán unas mesas imparciales. En las elecciones siempre se cuenta con ciudadanos que ejercen de vocales y presidentes de las mesas y de interventores de todos los partidos políticos, que se dedican a velar por la imparcialidad y la limpieza de las votaciones.

Lo único que duda el PSC es si en el 1-O habrá finalmente urnas, señalándolo con un interrogante pero recordando de nuevo que no será un referéndum sino un engaño a los catalanes.

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