En el Día Mundial del Alzheimer, son muchos los que han recordado los 10 síntomas que pueden detectar la enfermedad en su fase más precoz.

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Situaciones como la pérdida de objetos o los cambios de conducta pueden ser un signo inequívoco de sufrir Alzheimer. En el Día Mundial de la enfermedad que borra los recuerdos, muchos han querido dar a conocer en las redes sociales los síntomas que podrían detectar esta dolencia, que cada año afecta a más gente en todo el mundo.

En España, concretamente, se diagnostican 40.000 nuevos casos de Alzheimer al año, siendo ya la dolencia neurodegenerativa más frecuente. Los enfermos dejan de reconocer a los suyos y olvidan su historia, una realidad muy dura también para los familiares de los enfermos.

El Alzheimer es ya la principal causa de discapacidad entre las personas mayores en España, donde entre el 30 y el 40% de los enfermos está sin diagnosticar. Los médicos aconsejan una buena alimentación, actividad física y mental y trabajar las emociones y los sentimientos. Así, aseguran, pueden reducir hasta en un 40% los casos de esta enfermedad.

Para tratarlo desde su fase más precoz, nada como conocer los 10 síntomas más frecuentes:

  1. Pérdida de memoria. El síntoma más claro y común de todos los enfermos es ir olvidando pequeñas cosas del día a día.
  2. Problemas de lenguaje. Los enfermos comienzan a tener dificultad para expresarse con coherencia o se olvidan de palabras.
  3. Dificultad para hacer tareas simples. Cualquier actividad cotidiana se convierte en todo un reto.
  4. Desorientación en tiempo y espacio. Es fácil que los enfermos de Alzheimer no sepan dónde están ni saber volver a casa.
  5. Pérdida en capacidad de juzgar. 
  6. Dificultad para tener pensamientos elaborados. 
  7. Pérdida de objetos. Al igual que la pérdida de memoria, los enfermos de Alzheimer suelen perder objetos en la fase precoz de la enfermedad. Es frecuente que salgan a la calle sin las llaves o que se olviden el monedero tras pagar en algún establecimiento.
  8. Cambios en el estado de ánimo. Muchas veces, es fácil incluso confundir una pequeña depresión con el Alzheimer.
  9. Cambios de conducta. Muchos de los enfermos se vuelven más agresivos o por el contrario mucho más tranquilos que de costumbre.
  10. Pérdida de la iniciativa. Los enfermos no suelen querer hacer nada ni proponen actividades que en otros tiempos les gustaban.

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